SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA HOZ - DATOS PRACTICOS

Como llegar :Para llegar al santuario de la Virgen de la Hoz debemos alcanzar primero Molina de Aragón, a través de la nacional N-211. En Molina, debemos cruzar el río Gallo por la CM-210 y al otro lado del puente girar a la derecha por la carretera local en dirección a Ventosa y Cuevas Labradas. A unos 7 kilómetros de la villa molinesa encontraremos el santuario y el barranco de Nuestra Señora de la Hoz.

Horario: La ermita permanece abierta de primavera a otoño de 11:00 a 20:00 horas todos los días.

Tipo de enclave: Cristianismo primitivo - Información adicional:

http://www.molina-aragon.com/datos/turismo/barranco/barranco.htm

Provincia: Guadalajara - Otros enclaves en la misma provincia: Monasterio de Bonaval

SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA HOZ - - El Barranco de la Diosa Madre

 

“Todos los santos la vilipendian, y todos los hombres sobrios
que se rigen por el justo medio del dios Apolo,
despreciando a los cuales navegué para buscarla
en lejanas regiones, donde era más probable hallar a aquélla
a la que deseaba conocer más que todas las cosas,
la hermana del espejismo y del eco" Robert Graves

Resulta curioso comprobar que a lo largo y ancho de la geografía española los santuarios dedicados a la Virgen María comparten muchos elementos comunes relacionados con el entorno en el que se encuentran. Parece como si la naturaleza, en su infinita sabiduría, hubiese querido escoger para la madre de Jesús un escenario ideal. No faltan nunca las grutas, las cuevas, los abrigos de la roca, una fuente de agua milagrosa, y por supuesto una leyenda donde es imprescindible la figura del pastor que buscando una oveja descarriada encuentra una milagrosa imagen de Nuestra Señora, que había permanecido oculta a la vista de las hordas sarracenas. Tanta casualidad terminó por generar algunos estudios serios en la última mitad del siglo pasado para tratar de encontrar una verdad oculta que explicase el misterioso origen de estas ermitas. Y a pesar de haberse revelado, en parte, algunas de las claves que permiten explicar este fenómeno, permanece intacto el misterio entorno a los templos paganos (celtas?) que existían mucho antes de los cristianos que ahora vemos.

La tierra ha estado asociada desde siempre al enigma de la fertilidad y la fecundidad, de ahí que los barrancos, las fallas y las entrañas de la tierra hayan sido consideradas como enclaves donde la Diosa madre parece sentirse más a gusto. La ortodoxia Vaticana, ante la imposibilidad de eliminar estos cultos muy arraigados y antiguos, apostó por transformarlos en santuarios marianos. Y como tantas otras, el Santuario de Nuestra Señora de la Hoz en Ventosa, es una de las iglesias dedicadas a la Virgen que ejemplifica esta forma de reconversión cultual.

  La carretera que nos trae desde Molina de Aragón ofrece una explicación muy didáctica de las razones que llevaron a la Virgen a elegir tan singular enclave para sus apariciones. El río Gallo nos acompaña en una fértil y abierta vega, en plena paramera molinesa, una de las comarcas más frías y desoladas de España. De repente, en un requiebro inesperado, nos sumergimos en un barranco que parece sacado del escenario de un western rodado en Colorado. Las areniscas han sido modeladas desde hace 180 millones de años por la paciente y continúa fuerza del agua, creando caprichosas formas que se transforman según la incidencia de la luz. Al atardecer las rocas se incendian en una gama de rojos y ocres que parecen sacados de un cuadro impresionista, mientras en el fondo del barranco una tupida chopera ofrece jugosas sombras en verano y se llena de flores en primavera.

A la derecha de la carretera, en el punto donde las paredes son más altas, se encuentra el santuario, una ermita levantada en el  siglo XIII. La leyenda cuenta que en 1129 un joven de Ventosa, buscando en la noche a una vaca perdida de su rebaño, la imagen de la Virgen entre estas peñas, oculta para evitar que fuese profanada durante la invasión musulmana. No deja de ser curioso que el fenómeno se produjera al anochecer, pues es en la oscuridad donde la luz irrumpe con mayor claridad. El interior del templo es muy sencillo, de una sola nave y con arcos apuntados propios del gótico, pero con notables añadidos posteriores. Al otro lado de la nave, una sencilla puerta da paso al abrigo rocoso donde se produjo el milagro. Los vecinos de Molina de Aragón celebran el acontecimiento todos los años el domingo de Pentecostés, con la romería del Butrón, y la Loa, una suerte de auto sacramental de intención moralizante que representa el eterno enfrentamiento del bien contra el mal, lleno de elementos esotéricos. Resulta curioso por ejemplo ver las espadas de los diablos con sendas serpientes dibujadas, eterno símbolo de las fuerzas telúricas. Tras la representación, ocho danzantes (atención otra vez al simbolismo del número) bailan al son de la música y por último una torre humana eleva a los cielos a un niño ataviado de ángel, que grita vítores a la Virgen.

En cualquier ocasión, el viajero debe completar la visita subiendo por la escalera del camino del Vía Crucis, y cuyo inicio encuentra apenas 50 metros siguiendo la carretera. Tras varios resoplidos y un par de descansos para recuperar el aliento, disfrutaremos de la más espectacular panorámica del Barranco de la Hoz y del convento. Desde estas alturas es más fácil comprender que los milagros suelen producirse en lugares que bien lo merecen….

Alfredo Orte Sánchez ©