SANTA EULALIA DE BOVEDA - DATOS PRACTICOS

Como llegar: Para llegar a Santa Eulalia de Bóveda es preciso prestar atención, pues no abundan las señalizaciones. Desde Lugo tomamos la N-540 en dirección a Ourense. A la altura de la urbanización Bela Vista, a las afueras de la ciudad, giramos a la derecha por la LU-232 hacia Friol. Cinco kilómetros después abandonamos esta comarca para tomar la LU-2903 que nos lleva a Bóveda, tras haber recorrido 15 kilómetros desde la capital lucense. En el centro de la aldea se encuentra la iglesia de Santa Eulalia.

Horario: Del 16 de junio al 15 de septiembre, de martes a viernes, de 8:30 a 14:30 h. y sábados de 10:00 a 14:00 h. Del 16 de septiembre al 15 de junio, de martes a viernes, de 8:00 a 15.00 h. y sábados de 10:00 a 14:00 horas. Domingos lunesy festivos cerrado. Tarifas: Entrada gratuita

Tipo de enclave: Cristianismo Primitivo - Información adicional:

http://www.boveda.org

Provincia: Lugo - Otros enclaves en la misma provincia: San Martiño de Mondoñedo - O Cebreiro

SANTA EULALIA DE BOVEDA - - El oráculo de las sibilas de Cibeles

 

"Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro." Confucio

Galicia es una de las regiones con mayor número de enclaves de poder de toda la península. Sin embargo, también sigue siendo una de las menos investigadas y desconocidas; su tradicional aislamiento, especialmente de su interior, ha favorecido que permanezcan todavía muchas incógnitas sobre el origen y el posterior desarrollo de algunos lugares de una importancia singular. No exageramos si decimos que junto con San Andrés de Teixido, la pequeña cripta de Santa Eulalia de Bóveda es el enclave de poder más sugerente y misterioso de toda la región. Su misteriosa finalidad, la sensación de arcaísmo y primitivismo que desprende, y su originalidad hacen de este templo una visita obligada si estamos visitando la ciudad de Lugo y su entorno. Se trata de un edificio del siglo III d.C. probablemente consagrado a Cibeles (Rhea), aunque no hay acuerdo en este punto, pues algunos autores lo relacionan con alguna divinidad acuática, con un mausoleo de algún personaje importante (Prisciliano?), santuario de deidades egipcias o incluso con un conjunto termal privado. En lo que todos están de acuerdo es en el profundo simbolismo de algunos de sus relieves y de sus pinturas murales, sin duda el elemento más destacado y valioso del conjunto.

 

Originalmente contaba con dos plantas de planta rectangular pero actualmente sólo se conserva la cripta. La estancia superior la ocupa una iglesia cristiana del siglo XVIII, donde originalmente se supone que se celebraban los taurobolium, sacrificios de carneros y toros que constituían el centro de los misterios de Cibeles. En la estancia inferior, el neófito era iniciado en su culto recibiendo la sangre del animal en un bautismo que tenía propiedades curativas y proporcionaba al alma la inmortalidad. Este santuario hacia las veces también de oráculo, donde las sibilas escuchaban el sonido de las aves, observaban su vuelo, e interpretaban estos signos como señales del futuro. Precisamente algunos autores sostienen que detrás de las paredes de la cripta, donde se ubican sendos corredores ventilados, se introducían las “aves sagradas” para que sus cantos resonasen y reverberasen en la cámara produciendo un extraordinario efecto sonoro en el adepto.


  En cualquier caso estamos ante un edificio que no tiene parangón ni precedentes en la arqueología conocida, y por tanto cualquier interpretación ha de ser tomada con reservas. En el exterior, junto a la sencilla puerta de entrada el viajero se encuentra con un relieve que parece representar a unos danzantes, cinco personajes que parecen estar celebrando un ritual junto a un sacerdote, pues uno de ellos aparece con una diadema ornamentada en la cabeza. También podemos observar a algunos personajes lisiados, lo que podría aludir al tipo de devotos que solían acudir a este templo en busca de consuelo y de ayuda. La aparente sencillez de su aspecto externo, rodeado por un atrio cuadrangular, contrasta con la sorprendente riqueza de su interior. Cuatro columnas rodean una piscina donde tenían lugar los bautismos, que con la cristianización del enclave, se realizaban por inmersión en agua previamente bendecida. En las paredes de los muros se han conservado las pinturas que representan los primitivos motivos de los misterios de Cibeles: pavos reales, perdices, palomas, faisanes…. Junto con elementos geométricos y algunos jarrones o cráteras llenas de flores. Probablemente estamos ante la mejor muestra de pintura mural tardorromana de toda la Península. En el siglo V-VI el templo fue cristianizado y su culto a Cibeles fue sustituido inteligente por el de Santa Eulalia, que por aquel entonces congregaba a cientos de peregrinos en la basílica emeritense donde se conservaban sus restos. Según diversos autores, el origen etimológico de Santa Eulalia que vendría a significa “elocuente” o “bien hablada”, emparentaría con los atributos que tenían las sibilas en la antigüedad y de ahí que igualmente su hagiografía fuese asociada a las aves. Tampoco podemos ignorar que algunas de ellas están asociadas desde antiguo a la inmortalidad (pavo real), la elevación espiritual (águila) o las almas (paloma). En los laterales de la cripta se han conservado algunas hornacinas donde originalmente se depositarían las vísceras de los animales sacrificados, y que tal vez posteriormente servirían de relicario. Sin embargo, son muchas las dudas que todavía se tienen acerca de la verdadera utilidad y significación de esta cámara incluso con su transformación cultual.

El intenso colorido de las pinturas, la tenue luz que penetra tamizada en el interior y el profundo simbolismo que emana de todo el conjunto, convierten a Santa Eulalia en uno de los lugares más enigmáticos que hemos podido descubrir. Pero por encima de todo, aquí más que en ningún otro sitio se percibe la delgada línea que existía entre lo que hoy denominamos Cristianismo y las Religiones Mistéricas de su tiempo.  

Alfredo Orte Sánchez ©