O CEBREIRO - DATOS PRACTICOS

Como llegar: Entramos en Galicia por la A-6, y en el primer pueblo que nos encontramos, Piedrafita do Cebreiro, la abandonamos por la comarcal LU-633. Tras recorrer seis kilómetros por esta carretera de montaña, alcanzamos la aldea de O Cebreiro, a más de 1300 metros de altitud.

Horario: La iglesia parroquial de Santa María de O Cebreiro está abierta todos los días del año para acoger a los peregrinos. Todos los días se celebra la misa a las 19:00 horas, y los domingos además a las 12 del mediodía.. El museo etnográfico abre de 11:00 - 14:00 y de 15:00 - 18:00. Cierra los lunes.

Tipo de enclave: Paganismo - Información adicional: http://www.elcentinelacatolico.org/node/283

Provincia: Lugo- Otros enclaves en la misma provincia: Santa Eulalia de Bóveda - San Martiño de Mondoñedo

O CEBREIRO - - El Grial de O Courel

 

El Santo Graal era, por ello, milagroso manantial de vida. Se dice en las historias que de él tratan que sólo con mirar el Santo Graal recibían los hombres tuerza y vigor extraordinarios, quedando sus cuerpos sanos de todas las dolencias, recobrando la juventud y sintiéndose colmados de felicidad y de alegría” Vicente Risco

Cuenta la leyenda que un domingo de invierno del año 1300, un campesino de la aldea de Barxamaior, en la provincia de Lugo, quiso subir a escuchar misa a la iglesia de O Cebreiro en medio de una gran nevada. Cuando irrumpió en el santuario, el templo estaba vacío, y el monje que oficiaba la Eucaristía no pudo evitar sentir lástima por el esforzado caminante murmurando para sus adentros: "¡Pobre home, vir con este tempo dende tan lonxe, e expoñéndose a morrer no camiño, só para prostrarse ante un pouco e pan e viño..." En ese momento estaba pronunciando las palabras de la consagración, y para sorpresa del monje, el pan y el vino que iba a consagrar se convirtieron en carne y en sangre. El cura cayó fulminado al instante, castigado por su falta de fe. La noticia del prodigio se extendió rápidamente, y en el año 1486 los Reyes Católicos acudieron al lugar para conocerlo con detalle. Los monarcas quisieron llevarse el cáliz y la patena a Compostela, pero la mula que los transportaba se negó a moverse del Santuario; de esta forma las reliquias se quedaron en O Cebreiro, y los Reyes colmaron a la iglesia de donaciones y privilegios.

Hoy el Santo Grial de Galicia está expuesto a la vista de los miles de peregrinos que se acercan a la iglesia de Santa María la Real, en esta preciosa aldea gallega. A pesar de ser paso y final de etapa obligado del Camino de Santiago, permanece imperturbable el aire legendario y ancestral del Cebreiro. Buena parte de culpa la tiene Elías Valiña, el cura más famoso del pueblo que entre 1959 y 1962 estuvo dirigiendo la parroquia, y pintando las célebres flechas amarillas para evitar que los peregrinos se perdieran en la dura subida desde El Bierzo. Hoy estas marcas son uno de los signos inconfundibles del camino jacobeo en todos los caminos procedentes desde el centro de Europa.  La iglesia de Santa María la Real mantiene todavía su estructura prerrománica, agazapada sobre sí misma como un  bloque pétreo y sólido, para hacer frente a los rigores del tiempo. De escasas ventanas y gruesos muros, fue la iglesia de un monasterio benedictino fundado en el año 1072 y que se mantuvo activo hasta el siglo XIX. Además del Santo Cáliz, que puede verse en la nave lateral, es digna de ver la enorme pila bautismal románica que se conserva a los pies de la iglesia, y una arcaica talla de la Virgen también de la misma época. Otros elementos han ido despareciendo por la acción de incendios, desamortizaciones y expolios varios.

 

  Esta zona de montaña de la sierra de O Courel es de una dureza extrema, y sólo el Camino a Compostela pone una nota de animación y dinamismo; las aldeas que no se encuentran a su paso parecen condenadas a un abandono insalvable, ante la falta de recursos para poder mantener a la juventud. El otro gran atractivo de O Cebreiro es su arquitectura popular, protagonizada por las pallozas, típica vivienda de los Ancares que anuncia a los peregrinos de una forma sugerente la llegada a tierras de Galicia. En estas chozas de planta circular, hombres y animales compartían el mismo espacio, sin apenas ventanas para conservar mejor el calor. Los tejados de paja de centeno y piornal protegían de la lluvia y al mismo tiempo permitían una fácil transpiración de los humos del hogar, en el centro de la vivienda. Estas construcciones, en plena regresión con la progresiva destrucción de la sociedad tradicional, se inspiran en las míticas casas de los pueblos celtas, aunque más acertado sería hablar de pueblos prerromanos, pues serían el resultado de multitud de mezclas culturales y etnográficas. Una de las pallozas ha sido rehabilitada recientemente como museo etnográfico, y constituye una visita muy didáctica para conocer cómo se vivía hace poco más de 50 años en estos olvidados parajes.
  O Cebreiro, cuya raíz etimológica pare significar “monte de caballos salvajes”(montem equiferarium), se encuentra en el centro de un paisaje sublime de viejas montañas redondeadas por la erosión, prados de un verde esmeralda, vacas de buena carne, y espectaculares vistas. Y en medio de todo ello, un extraño ambiente, cosmopolita, universal, tecnológico, y algo artificioso, del río de peregrinos que venidos de los cinco continentes buscan con la mirada las torres de Compostela. Casi todas las casas cuentan con una tienda de souvenirs, de productos típicos gallegos, tabernas pseudoceltas, y demás baratijas que en las tardes de verano están atestadas de clientela. Quizá sea en invierno, con la llegada de las nieves y los fríos, cuando la aldea del Grial recupera la magia que la soledad proporciona a estas piedras cargadas de soles e historias…

 

Alfredo Orte Sánchez ©