CASTILLO DE RIBA DE SANTIUSTE - DATOS PRACTICOS

Como llegar: La Riba de Santiuste tiene fácil acceso por carreteras de la red autonómica de Castilla-La Mancha. Desde Madrid debemos ir a Sigüenza por la A-2 y la CM-1101. En la ciudad del Doncel tomamos la CM-110 en dirección a Atienza, desviándonos antes de llegar a Imón por la GU-170 siguiendo indicaciones de Paredes de Sigüenza. A los pocos kilómetros de haber tomado este desvío alcanzamos la Riba y su emblemático castillo en nuestra ventanilla izquierda. Desde Madrid habremos recorrido unos 149 kilómetros.

Horario: El castillo de la Riba de Santiuste es de propiedad privada y permanece cerrado todo el año. Se puede admirar todo su perímetro y subir hasta su entrada norte por una pista de tierra, cerrada al tráfico que parte del pueblo de la Riba. En apenas 15 minutos alcanzaremos la verja de la fortaleza desde la que obtienen excelentes vistas del entorno.

Tipo de enclave: Románico - Información adicional: http://www.castillodelariba.com/

Provincia: Huesca - Otros enclaves en la misma provincia: Monasterio de Bonaval - Nuestra Señora de la Hoz

CASTILLO DE LA RIBA DE SANTIUSTE - - La Fortaleza Maldita

 

“Tenemos la sensación, quizá sólo subconscientemente, de que cualquier forma de contacto con la muerte, por muy indirecta que sea, nos enfrenta con la perspectiva de la nuestra; la hace más cercana y real" Raymond Moody

Suele ocurrir con frecuencia que nos sentimos atraídos por lugares o monumentos de acceso restringido, únicamente movidos por la curiosidad del viajero inquieto que se pregunta intrigado por los motivos de estas limitaciones. En algunos casos se trata de espacios naturales muy frágiles desde el punto de vista ecológico, en otras simplemente nos hemos topado con una finca privada cuyos dueños se reservan el derecho de admisión en sus propiedades. El castillo de la Riba de Santiuste se encuentra entre estos últimos, pero son tantas las historias que sobre él se han contado y acaecido, y tan poderosa su silueta recortada sobre el horizonte que resulta difícil no preguntarse que guardan sus paredes. Desde luego sería una magnífica noticia que el futuro nos permitiese entrar en una fortaleza que, a parte de una dilatada historia de conquistas y asedios, ha despertado el interés reciente de los parapsicólogos por los extraños fenómenos que suceden en sus estancias. Probablemente la prohibición de acceso al recinto haya contribuído a aumentar la aureola de misterio y maldición que persigue esta fortaleza; no obstante su estado de conservación es extraordinario y merece la pena acercarse aunque sólo sea para admirar uno de los mejores castillos de toda la región.

Su historia se remonta a la edad del bronce, cuando aparecen los primeros restos de poblamiento diseminados en el entorno, fundamentalmente el vecino Cerro del Ahorcado. Esta colina redondeada por el viento, y coronado por unas peñas, se sitúa al nordeste del castillo; su curioso nombre parece proceder de una historia que pudo haber tenido una base real, pero de la que no quedan pruebas escritas. Al parecer fue aquí donde se ajusticiaba a los bandidos, o tal vez a los prisioneros tras alguna de las más sangrientas batallas. El reciente descubrimiento de fenómenos paranormales en el castillo ha contribuído a alimentar aún más la leyenda sobre el origen de esta toponimia.

En la época musulmana se tiene la certeza del primer recinto forticado, que formaría parte de la línea de defensa levantada en el siglo IX contra las primeras incursiones cristianas en el Valle del Duero. El origen de su nombre, Santiuste, parece proceder de un poblamiento anterior visigodo llamado Rippa Saint Iust, y que se ubicaría en el vecino cerro del castillejo, pero del que hoy no quedan restos. Los árabes respetarían la antigua nomenclatura, por el que se había conocido el castillo en memoria del Santo niño Justo, martirizado en la villa de Complutum (Alcalá de Henares) en tiempos del emperador Daciano. El entorno donde se encuentra la Riba de Santiuste explica perfectamente porqué desde antiguo los hombres fijaron en estos parajes su residencia; el valle del río Salado, que pasa justo a los pies, fue explotado desde época romana en las vecinas salinas de Imón, y este fue uno de los corredores principales utilizados desde la prehistoria en la comunicación del valle del Ebro con la meseta. Estos cerros de piedra arenisca dominan de forma estratégica decenas de kilómetros en todas direcciones, lo que constituía una ventaja militar ante cualquier amenaza.

En el año 1060 la Riba pasa a manos cristianas de la mano del rey Fernando I de Castilla y León, aunque no de forma definitiva. Será su hijo Alfonso VI quién, aprovechando la conquista del reino taifa de Toledo se hace con el dominio definitivo de estas tierras. En el año 1121 el castillo pasa a formar parte del obispado de Sigüenza con Bernardo de Agen a la cabeza. Como curiosidad, en la catedral de Sigüenza puede admirarse la primera representación de la fortaleza en el sepulcro del obispo Fernández de Luján. En el siglo XII se repobla la comarca, y el castillo vuelve a pasar a manos de la Corona de Castilla hasta que en el año 1189 el rey Alfonso VIII la dona definitivamente al obispado seguntino. Aunque no existen demasiados testimonios sobre los asedios que vieron contemplar estos muros, tenemos referencia de una andarada del año 1132 cuando el rey Alfonso VII concentró nada menos que a "setecientos caballeros de seña", antes de dirigirse con sus tropas a Morón de Almazán donde Alfonso I el Batallador estaba amenazando la villa. Debemos imaginar por tanto que ya entonces la Riba era una fortaleza de grandes dimensiones y sobrada disposición militar.

Hacia el año 1451 las crónicas recogen nuevos episodios bélicos, ya sin los musulmanes como protagonistas; en aquel tiempo fueron los enfrentamientos entre las huestes castellanas del rey Juan II y las navarras de su tocayo aragonés. La comarca fue saqueada de forma brutal, convirtiendo los campos en secarrales de muerte y desolación, y obligando a participar en la defensa y posterior reconquista hasta al mismísmo obispo. Probablemente entonces la fortaleza quedó bastante mermada, comenzando un periodo de decadencia que se prolongaría hasta bien entrado el siglo XX. En 1971 el Estado subasta la fortaleza de Riba, entre otras de la provincia de Guadalajara, comenzando su restauración por sus actuales dueños que le confieren el aspecto que hoy podemos contemplar.

Pero ha sido en los últimos años cuando han surgido diversas historias, relatos, testimonios de fenómenos paranormales acaecidos en el interior del castillo y relacionados supuestamente con apariciones espectrales. El más famoso de ellos es el de la "dama blanca"; diversas personas del pueblo aseguraban observar a una mujer ataviada con una larga túnica blanca que se asomaba a las almenas del castillo, e incluso algunos afirmaban haber escuchados sus lamentos. Estas apariciones se hicieron bastante populares, e incluso la mujer fue bautizada por los habitantes de la Riba como el fantasma de "Manuela". Pero la definitiva difusión del fenómeno vino de la mano del programa radiofónico "Medianoche" que Antonio José Alés grabó en el año 1981, cuando 7 miembros del equipo experimentaron un fenómeno desconocido que no esperaban encontrar. Técnicos y periodistas pretendían realizar una dramatización basada en los relatos de testimonios sobre fenómenos extraños en el castillo para ser emitida por televisión, y para su sorpresa, descubrieron una presencia sobrenatural que les ahorró el trabajo. Tras comprobar que los sensores se habían activado sin intervención humana, pudieron establecer una "comunicación" con el supuesto espectro, realizando preguntas en voz alta que se respondían afirmativa o negativamente con la activación del sensor de infrarrojos colocado y asociado a una alarma; este escalofriante episodio se saldó con una exhortación de aquella presencia a todo el equipo para que se marchasen del castillo. Además algunas personas pudieron escuchar conversaciones ininteligibles en algunas estancias donde anteriormente habían confirmado que no quedaba absolutamente nadie; otras asegurron haber experimentado casos extraños de termogénesis, es decir, de una bajada repentina y local de la temperatura en ciertas zonas del recinto.

A raíz de este caso, y a pesar de encontrarse el castillo en una propiedad privada, han proliferado las visitas pseudoesotéricas en busca de sucesos paranormales entre sus muros, con nuevos relatos inquietantes. Su popularidad se incrementó con la cobertura que Iker Jiménez ha concedido recientemente a la fortaleza en sus programas "Milenio 3" de la cadena Ser y Cuarto Milenio, de Cuatro. Sobre la causa de estos fenómenos todo son especulaciones. Hay quién dice que "Manuela" es el espíritu de una mujer que acompañaba a López de Madrid en el asalto al castillo de 1452 y que murió de forma trágica entre sus muros; también se ha difundido la ya clásica historia de amores prohibidos entre una musulmana y un cristiano, con violenta muerte de aquella a manos de su padre, y hay quién dice que la restauración de algunas torres del castillo abrió una puerta a una dimensión desconocida. Sea como fuere, los expertos en parapsicología tienen a la Riba de Santiuste como uno de los enclaves más misteriosos de España, un castillo que conjuga como pocos una espectacular belleza paisajística y monumental, con una historia enigmática y escatológica muy atractiva.

Alfredo Orte Sánchez ©