LA FUENTE REDONDA DE UCLES- DATOS PRACTICOS

Como llegar: Para llegar a la Fuente Redonda de Uclés, hay que tomar la A-3 hasta la salida 90 que indica Tribaldos y Uclés (CU-V-7021). Dejando a nuestra derecha una estación de servicio, junto a la nacional, y una vez pasada la primera curva, divisaremos en el horizonte, frente a nosotros y en primer término, la localidad de Tribaldos y, de telón de fondo, la majestuosa figura del Monasterio y la fortaleza de Uclés sobre un imponente promontorio. Cruzaremos Tribaldos para, seis kilómetros después de haber tomado la  CU-V-7021, llegar a Uclés. Una vez cruzado Uclés y continuando por la misma carretera, a menos de dos kilómetros, contemplaremos a la izquierda una pequeña arboleda donde se encuentra la Fuente Redonda.

Horario: No tiene horarios, se encuentra en lugar público con unas cuantas mesas, bajo los árboles, a modo de merendero y un cartel explicativo sobre el lugar.

Tipo de enclave: Santuario Celtibérico - Información adicional: http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=838065

Provincia: Cuenca - Otros enclaves en la misma provincia:

LA FUENTE REDONDA DE UCLES - - La laguna de Airón

 

““Al dios Airón, lo hizo la familia Usetana del pago Oculense, procurándolo Cayo Titinio Crispido”.

Así podemos traducir la inscripción latina en piedra del siglo I  d. C. que, a mediados del siglo XIX, descubrió el estudioso local D. Román García Soria en las proximidades de la Fuente Redonda de Uclés. Gracias a este ara votiva sabemos que esta poza o manantial, del que dicen nace el río Bedija –aunque verdaderamente brota unos pocos kilómetros más arriba, en las proximidades de Rozalén del Monte- estuvo consagrado a este importante dios céltico, que tantas huellas ha dejado en la toponimia ibérica dando nombre, sobre todo, a pozos, simas, fuentes y lagunas.
Bien podemos deducir, por tanto, su relación con las aguas y profundidades de donde ésta brota, por lo que era considerado un dios infernal o de inframundo, representante de la vida, a través del agua que emergía de las profundidades de la Tierra, y de la muerte, pues a las profundidades de la Tierra, donde Airón reina, iban a parar las almas de todos los difuntos. Pues a éste dios, una familia de la antigua Ocules -o Oculis, según algún autor que relaciona el nombre de la Uclés romana con el “ojo” o “nacimiento” de las aguas de la Fuente Redonda-, con un tal Cayo Titinio Crispido como oferente y representante de la misma, rindió honores a través de dicha ara que en la actualidad se puede contemplar en el Museo del Parque Arqueológico de la cercana y antigua ciudad de Segóbriga, tras bastantes años en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

Lo que no cabe duda, es que estos antiguos ucleseños, aunque ciudadanos romanos ya, eran descendientes de los olcades, la tribu celtibérica oriunda de aquellos pagos con anterioridad a la llegada de los itálicos, pues su adoración a dicho dios local prerromano, bien constituye una clara prueba de ese pasado nativo.

La Fuente Redonda, dibujando su forma con lo que queda de un muro de sillería romano, es un lugar delicioso, donde hojas y ramas de chopos y fresnos te susurran al oído, junto al rumor del agua, el rico pasado que rodea a aquellos parajes desde tiempos muy pretéritos. No obstante, a pocos metros, en un lugar hoy día no ubicado con exactitud, se excavó una necrópolis conocida como Haza del Arca, con un rico ajuar, tanto de época celtibérica como romana, y que hoy descansa a la vista de los visitantes del Museo Arqueológico Nacional.

La ruta bien se puede completar con lo más conocido de Uclés y su entorno, donde no podemos dejar de visitar el Monasterio santiaguista de Uclés y su castillo o fortaleza,  que fue testigo bajo sus pies de alguna sangrienta batalla como aquella “de los Siete Condes” que, en 1108, puso en huida al heredero de Alfonso VI, y único hijo varón, Sancho Alfónsez, el cual, con sólo quince años de edad, perdió la vida asesinado pocos días después. En el mismo solar que ocupan tanto el monasterio, conocido como “El Escorial de la Mancha”, como la antigua alcazaba, se encontraba el originario poblado celtibérico, trasladándose la población, con la llegada de los romanos, a la ladera oriental del cerro, donde hoy día perdura. Si además queremos pasear por las calles ucleseñas, no podemos dejar de contemplar la Puerta del Agua, por la que saldremos del caserío hacia una bonita fuente, de tiempos de Alfonso XII, en su composición actual, conocida como la Fuente de los Cinco Caños.

Por último, si queremos observar frente a nosotros la prueba epigráfica de la consagración de la Fuente Redonda al dios Airón, no podemos dejar de visitar las ruinas de la cercana y antigua Segóbriga, donde, como ya se mencionó en estas líneas, en su propio museo se encuentra el ara votiva protagonista en nuestra presente ruta. Además, podremos maravillarnos con el urbanismo romano, pues entre los restos que se pueden contemplar en el Parque Arqueológico de Segóbriga, están representados los más importantes edificios y obras públicas del citado y esplendoroso urbanismo. Para ello tendremos que volver sobre nuestros pasos hasta la A-3, donde tomaremos dirección Valencia y pocos kilómetros más adelante –salida 103- encontraremos la señalización de Segóbriga, que se encuentra apenas a dos kilómetros de la nacional, siendo visible desde la misma.

¡Que Airón les sea propicio!

Antonio Morales Valor ©