SAN PANTALEON DE LOSA - DATOS PRACTICOS

Como llegar :La carretera comarcal BU-550 es el eje vertebrador del valle de Losa en sentido norte-sur; lo mejor es tomarla en Trespaderne, a donde llegaremos desde Briviesca (A-1), tomando luego la CL-632, y luego la N-232. Pasado Oña giramos a la izquierda por la N-629 que a través del cañón de la Horadada nos lleva a a Trespaderne.

Horario:Habitualmente sólo está abierta los sábados por la mañana, de 11 a 14 horas; en verano y Semana Santa, la Junta de Castillo y León incluye al templo dentro del programa "Abrimos en...", lo que permite su visita de miércoles a sábado, mañana y tarde, y los domingos por la mañana. La visita es guiada y tiene una duración de 1 hora aproximadamente.

Tipo de enclave: Románico - Información adicional: http://www.arte-romanico.com/autonomias/sanpantaleondelosa.htm

Provincia: Burgos - Otros enclaves en la misma provincia: Peña Amaya - San Quirce (Burgos) - Hacinas - Quintanilla de las Viñas - Monasterio de Fresdelval - Monasterio de San Pedro de Arlanza

SAN PANTALEON DE LOSA - - El Guardián del Grial

 

“La piedra proporciona a los seres humanos tal fuerza vital que su carne y sus huesos rejuvenecen al instante. Esta piedra se llama también el Grial” En los confines de la comarca de las Merindades de Burgos, en un rincón de la mítica Castela Vetula, se alza desafiante una de las ermitas románicas más sorprendentes de España entera. Su singularidad le viene dada por sus orígenes y por su iconografía, de una originalidad hipnótica y genial. San Pantaleón de Losa es hoy un pequeño pueblo de apenas 200 habitantes, que vive a la sombra de la Peña Colorada y de su ermita; desde algunos años, sus vecinos han visto crecer el número de visitantes de otras regiones, que vienen atraídos por la misma pregunta: ¿Estuvo el Santo Grial en la ermita? Aunque más bien pocos, se preguntan realmente qué es eso del santo Grial, pues resultaría un concepto demasiado complejo de entender para el hombre moderno. Lo cierto es que la leyenda del Grial en San Pantaleón es bien antigua, aunque como aquí no hubo copa desde hace mucho tiempo, otros lugares han cobrado más fama y turistas deseosos de tener algo entre las manos (léase San Juan de la Peña o El Cebreiro).
  Parece que en la ermita se conservó durante años una ampolla de San Pantaleón, un martir nacido en Nicomedia que sufrió de grandes tormentos antes de su muerte y a todos ellos sobrevivió para indignación de sus verdugos. En el último ardid, fue decapitado, brotando leche en lugar de sangre de su cuello; la cabeza hizo reverdecer un árbol y así otros muchos elementos simbólicos que sin duda están asociados al mito de la muerte y la resurrección, pieza básica para entender el mito del Grial.

A todo ello, se suma la sospecha más que fundada, de haber pertenecido el templo a los caballeros templarios, que el escritor alemán Wolfram B. Eschenbach llamó “los guardiantes del Grial”. Y para rematar el asunto, la comarca está llena de enclaves cuyos nombres parecen sacados de los romances medievales que dieron lugar a la leyenda: Criales, El Cuerno, La Magdalena, Siones… En la ermita, hay que fijarse en el atlante de la entrada, que parece estar guardando los secretos que en ella se ocultan. Nada mejor que sentarse junto a él para imaginar que lleva en la bolsa que porta al hombro, y que parece su único equipaje para el otro mundo. No menos intrigantes son las figuras de los llamados “prisioneros”, que aparecen encajadas en una de las arquivoltas de la portada; ¿personajes enterrados? ¿símbolo de la prisión material del cuerpo? Pero si hay un elemento que sin duda genera inquietud en San Pantaleón son los rostros y las máscaras. Austeros unos, terroríficas las otras, se encuentran tanto al exterior como al interior de la iglesia; la cabeza siempre ha simbolizado el espíritu del hombre, lo más nombre que hay en él, lo que indica que nos encontramos ante un espacio sagrado de elevación espiritual. Los demonios conjurados, no son sino advertencias, que deben servirnos para recordar que por la senda equivocada nunca se encuentra la virtud y mucho menos el Grial.
  En el interior nos encontramos con una nave románica, con más elementos sugerentes y dignos de una reflexión interior; el gato que representa al demonio, las bolas que simbolizan las tentaciones… En la nave gótica levantada en el siglo XV se encuentra un cenotafio que serviría para atraer las miradas de los peregrinos, deseosos de admirar las reliquias. Aunque poco podemos saber que tesoros estaban aquí guardados, tenemos la sensación de estar en un lugar consagrado desde antiguo; hoy sabemos que no es algo subjetivo, pues en el subsuelo se han encontrado restos de un templo romano construido en el siglo III d.C. En la pared norte de la nave, se han conservado algunas pinturas al fresco con ruedas, rosetas, círculos y caballeros lanzados. Estamos seguros de que el misterio de lo que representan o su  relación con el Santo Grial, seguirá atrayendo a miles de viajeros en los próximos siglos.

Alfredo Orte Sánchez ©