NECROPOLIS DE GRIEGOS - DATOS PRACTICOS

Como llegar: Desde la comarcal A-1512 que une Albarracín con Orihuela del Tremedal disponemos de dos accesos diferentes a Griegos. Quizá es más atractivo el que parte por el sur de la localidad de Tramacastilla, y que atraviesa el precioso paisaje del barranco hondo hasta Villar del Cobo. En este pueblo continuamos de frente hacia Guadalaviar, y en Casas de Bucar giramos a la derecha por la TE-V-9033 hasta Griegos, distante de Albarracín unos 34 kms. La necrópolis se encuentra bien indicada en la margen derecha de la carretera de ascenso a la muela de San Juan, a pocos metros de su cruce con la que traíamos y una vez superada la localidad de Griegos.

Horario: Libre.

Tipo de enclave: Santuario celtíbero - Información adicional: La Necrópolis Céltica de Griegos, por Martín Almagro

Provincia: Teruel - Otros enclaves en la misma provincia: -

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NECROPOLIS DE GRIEGOS - - Ecos de Halstatt

 

“Si no conoces todavía la vida, ¿cómo puede ser posible conocer la muerte?" Confucio

Griegos es una de esas localidades a las que no se llega por casualidad. El segundo pueblo más alto de España se acurruca al pie de la Muela de San Juan, una montaña que tiene la virtud de proporcionar aguas a cuatro importantes ríos de la Península, a saber, el Tajo, Cabriel, Jucar y Turia. Esta pródiga fecundidad no pasó desapercibida para el hombre antiguo; a pesar del durísimo clima de esta tierra, marcado por un invierno interminable y escasas precipitaciones, la muela de san Juan se erige como una esponja que recoge y almacena el agua, distribuyéndolo a cucharadas en sus distintas vertientes. Desde su cima, a la que se puede llegar perfectamente en coche por una bonita pista asfaltada entre el pinar, se atisban las estribaciones orientales de la sierra de Albarracín e incluso en días claros, la ciudad de Teruel. A nuestros pies, mirando hacia el noreste, destaca a pie de monte una colina redonda, un accidente singular donde se encuentra la necrópolis celta de Griegos. ¿Serían sus habitantes ajenos a esta condición de bisagra de la Muela de San Juan, eje vertebrador entre el Atlántico y el Mediterráneo?

Aunque no se ha identificado la existencia de ningún santuario prerromano en sus inmediaciones (por el momento), la situación de esta necrópolis nos recuerda la importancia que para algunas comunidades del interior de la Celtiberia tenían las fronteras o limes entre diversos pueblos, identificadas con enclaves sagrados que servían de marco de referencia espacial, y al mismo tiempo, de enclaves de trascendencia hacia otras realidades.

Como otros camposantos de la Celtiberia, no son muchos los restos que hoy podemos admirar in situ en esta necrópolis de “El Cuarto”. En los años 30 del siglo XX Martín Almagro realizó el grueso de las excavaciones y estudios, encontrando catorce túmulos de época celta, hacia el siglo III a.C. La mayor parte de los restos encontrados se relacionan con la cultura autóctona celtíbera, salvo algunas fíbulas y broches que parece tener influencias de la de Halstatt, es decir, de allende los Pirineos. Las tumbas se reconocen por los túmulos deslavazados de piedra suelta, situados aparentemente sin orden ni concierto en torno a la muela rocosa. En la mayoría de ellos se localizaron interesantes ajuares funerarios, asociados a ritos de incineración en grandes urnas de barro, no muy bien conservadas. Cabe destacar en cualquier caso la existencia de una urna con motivos decorativos geométricos, muy emparentados con el estilo íbero o levantino, lo que denota flujos comerciales hacia varias direcciones de estas comunidades. Sin embargo, frente a restos de relativo valor, apareció un escudo casi intacto de un valor extraordinario. Ricamente decorado con círculos concéntricos y dibujos concéntricos, parece que esta pieza de bronce repujado estuvo adosada a un gran escudo de madera que le servía de soporte. Esta clase de objetos habla por sí mismos acerca del significado casi místico que tenía la guerra para estos pueblos, y sobre la profunda escatología asociada a la clase guerrera de los celtíberos.

 La posición elevada de esta necrópolis y el bonito paisaje que la rodea, parecen escogidos adrede para favorecer el descanso de los difuntos. Se percibe un halo inconfundible de eternidad en el entorno, como si realmente el paisaje que contemplamos fuese una imagen inalterable. La necrópolis no es el único resto prehistórico de Griegos; al otro lado del pueblo, en el cerro bajo el que se acurruca, se encontraba un poblado denominado “El castillejo”, fechado en época un poco posterior. Aquí se encontraron restos de un recinto amurallado, y algunos objetos de cerámica y bronces también interesantes, junto a una posible complejo termal con caldarium. Más espectacular es el “Cerrico de los moros”, un poblado muy romanizado del siglo II a.C. que se encuentra siguiendo la carretera hacia Orihuela; destaca en el paisaje por la enhiesta colina donde se levanta, junto al arroyo del Hoceseca, posición preminente de claro carácter defensivo. Se puede apreciar a simple vista buena parte de su muralla, y algunas de las viviendas de su interior. En algunas de estas casas se localizaron numerosos restos de cerámica romana, terra sigilata y también ibérica, aunque lo cierto es que nunca se ha realizado una excavación y puesta en valor moderna de estas estaciones arqueológicas. Martín Almagro consideraba que estas fortificaciones respondían a la política de pacificación y seguridad que siguió Roma por estas tierras, tras los célebres levantamientos de Segeda y de Numancia, que tanto esfuerzo costo sofocar. Y es que los guerreros de Griegos debían ser tan duros y tenaces, como el clima tan adverso en el que se vieron obligados a sobrevivir en los Montes Universales.  

Alfredo Orte Sánchez ©