Guadalajara
1-2 días

 

 

Información Práctica

Tipo de Ruta:

Patrimonio artístico y cultural de forma predominante, aunque también naturalístico en la Hoz del Río Dulce.

Duración de la ruta:

Se puede hacer una escapada de un día para tener una visión general de la zona, aunque lo ideal es un fin de semana para ver todas las localides propuestas con más calma.

Como llegar:

Desde Madrid llegamos por la N-II. A la altura de Alcolea del Pinar hemos de tomar la CM-110, que nos conduce hasta Sigüenza. Un acceso alternativo sorprendente es continuar por la A-2 hasta el desvío de Torresaviñán, y por carretera local acceder a la población seguntina tras pasar por el Mirador de Felix Rodríguez de la Fuente y el cañón del río Dulce.

Restaurantes:

Si comemos en Sigüenza podemos hacerlo en el restaurante calle Mayor, donde se nos ofrecen platos típicos de la zona. En invierno cierra los lunes. Otra alternativa, algo más cara, es El Motor, en la Avenida Juan Carlos I, donde podemos degustar morteruelo o rabo de toro, entre otros. Para comer en Atienza lo podemos hacer en Molinero, en la calle Héctor Vázquez, donde se ofrece comida casera a buen precio.

Alojamientos

Si queremos disfrutar de un alojamiento espectacular, podemos reservar una noche en el Parador Nacional, para lo que es conveniente hacerse socio del club, puesto que así podemos coger alguna oferta interesante. Si no es así y nuestro bolsillo anda maltrecho, es recomendable el Hostal El Mirador, situado en Atienza, en la calle El Barruelo. Está situado en lo alto de una atalaya con vistas a los montes Marojal y Altorrey.

Horarios de Visita

Aunque la catedral de Sigüenza está abierta continuamente, es recomendable preguntar antes en la oficina de turismo, cuyo teléfono es 949 39 32 51. Existen visitas explicativas muy recomendables, pues son la única forma de poder ver algunos rincones de la catedral de forma cercana, incluido el doncel: de lunes a sábado a las 11:00, 12:00, 13:00, 17:00 y 18:00; domingos y festivos en verano: 12:00, 17:00 y 18:00. En Invierno: 12:00, 13:00, 17:00 y 18:00 horas. El museo diocesano abre todos los días de 11 a 14 y de 16 a 19 horas. La Casa del Doncel abre de martes a domingos de 11.00 a 14.00 y de 16.00 a18.00. Horario de tarde verano: 19.00 a 21.00. Lunes cerrado por descanso excepto si coincide con festivo.

Cartografía:

No es necesario, ya que nos vamos a mover en entornos urbanizados.

Consejos Útiles:

Cuidado con la carretera CM-110, se trata de una vía sinuosa en la que hemos de moderar la velocidad. También conviene ir abrigado, ya que el frío puede apretar bien y consultar previamente el pronóstico del tiempo, puesto que algún temporal nos puede jugar una mala pasada. El segundo fin de semana del mes de julio se celebran en Sigüenza unas interesantes jornadas medievales que constituyen todo un entretenimiento para todos los públicos. El único inconveniente, el calor.

Información adicional:

Para obtener una descripción detallada de los lugares visitadas, consultar estos enlaces:

http://www.siguenza.com/

http://www.siguenza.es

http://www.villadeatienza.com/

 

 

De Sigüenza a Atienza

"Por las tierras del doncel"
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En la margen izquierda del recién nacido río Henares, protegida pCatedral de Sigüenzaor los cerros de El Mirón, El Otero y La Quebrada, se encuentra la ciudad de Sigüenza, una de las muchas perlas monumentales que nos ofrece la fecunda y sorprendente provincia de Guadalajara. La milenaria Segoncia celtibérica, cuyo nombre significa “la que domina el valle”, nos brinda la oportunidad de pasear por la historia a través de la contemplación de sus centenarias construcciones. Medievo, Renacimiento y Barroco conjugan un mosaico artístico que hemos de disfrutar sin prisas, aprovechando la belleza de todos y cada uno de sus rincones. Una vez aparcado el coche, del que hemos de tratar de desprendernos lo antes posible para recorrer la ciudad a pie, comenzamos nuestra ruta por la zona medieval, que se extiende desde el castillo, actual Parador Nacional, situado en la parte más alta de la ciudad, hasta la Travesaña Baja.


La Sigüenza medieval
El castillo es la edificación más antigua de la urbe, de fundación visigoda, se construyó sobre una casa de postas romana que se situaba sobre un primitivo castro celtibérico. Escenario del paso de la historia, cayó en un profundo estado de abandono hasta que fue rescatado para construir el actual Parador, inaugurado en 1978 con algunas modificaciones sobre la factura original. No se puede visitar por completo, pero sí que podemos acceder al patio de armas y disfrutar de las espectaculares vistas que sobre la ciudad y sus alrededores se divisan desde allí.
En los alrededores del castIglesia de San Vicente - Sigüenzaillo nos encontramos con dos iglesias románicas muy modestas, la de San Vicente, en la Travesaña Alta,y la de Santiago, en la empinada calle Mayor. Se trata de dos edificios de una sola nave, con portada sencilla, integrados plenamente en la fisonomía urbana. Si tenemos ocasión, es recomendable visitar el interior de San Vicente, que nos ofrece unas elegantes líneas que apuntan un incipiente estilo gótico.
En la esquina entre las calles San Vicente y Travesaña Alta nos encontramos con una de las casas solariegas más importantes de la ciudad, el antiguo palacio de los marqueses de Bedmar, la conocida como Casa del Doncel. Allí podemos observar una bella portada adornada con blasones de los Arce y unas extraordinarias dovelas góticas que realzan el conjunto. Los alrededores del castillo nos ofrecen también rincones de gran encanto, como la Plazuela de la Cárcel, la Puerta del Hierro o el Arco del Portal Mayor, estas últimas son los vestigios de los accesos a la primitiva ciudad medieval.
Completamos nuestro recorrido por la Sigüenza Medieval en la catedral, declarada basílica por Pío XII en 1942. Iniciada en estilo románico cluniacense, se continuó en estilo románico cisterciense, más austero en la decoración, con líneas más estilizadas que apuntan la irrupción de un estilo protogótico. El templo fue completándose posteriormente en diferentes estilos, hasta terminarse por completo en el año 1783.
Es en su interior donde se encuentra la famosa efigie del ”Doncel”, tallada en alabastro por un autor desconocido, obra maestra del gótico español. Nos la encontramos en la capilla de los Arce, situada en el lugar que ocupaba el primitivo ábside lateral del templo románico. Se accede por una puerta de estilo plateresco digna también de detenida observación.


La Sigüenza Renacentista
Ocupa los alrededores de la catedral, la Plaza Mayor, el Palacio Episcopal, el Seminario y la Puerta de la Misericordia. Nos vamos a detener en la Plaza Mayor, conocida como la Plaza Mendozina, ya que fue iniciada por el Cardenal Mendoza en el siglo XV, al ordenar derribar una parte del lienzCasa del Doncelo sur de la muralla para crear un espacio abierto desde el que contemplar la catedral, siguiendo los modelos renacentistas. Allí se trasladó el mercado, que antes se celebraba en la Plazuela de la Cárcel.
De singular belleza es el Palacio Municipal, actual Ayuntamiento, reproducido en el “Pueblo Español” de Barcelona. Goza de un patio renacentista recientemente restaurado.
A uno de los lados de la plaza se abre la Puerta de la Cañadilla o del Toril, ya que durante muchos años, la plaza Mayor se destinó a presenciar desde sus galerías balconadas los Juegos de Cañas y las corridas de toros.

De camino a Atienza: Palazuelos y Carabias
Antes de abandonar Sigüenza, los aficionados al Barroco podrán deleitarse con los barrios de San Roque y La Alameda, donde se encuentra el Palacio de los Infantes del Coro, la Plazuela de las Cruces, la Ermita de San Roque o el Convento de Ursulinas, ejemplos todos ellos de este estilo arquitectónico.
Reanudamos ya la ruta hacia Atienza. A pocos kilómetros de la partida se nos ofrecen dos agradables sorpresas dignas de hacer un alto en el camino. Se trata de las villas de Palazuelos y Carabias. La primera amurallada, con una recolCastillo de Sigüenzaeta puerta de acceso con arco de medio punto. En la segunda, podemos observar uno de los mejores ejemplos de templo románico con galería porticada, tan típico del románico rural de Guadalajara y singular aportación española a este maravilloso estilo artístico. La de Carabias es la única iglesia de la que se tiene conocimiento que tuvo galerías porticadas abiertas a los cuatro puntos cardinales. Actualmente se conserva solamente la del Sur y una parte de la de Poniente.

Atienza, la Atalaya del Páramo
Dejamos ya estos dos pequeños pueblos para continuar nuestro camino a la señorial villa de Atienza, situada en la ladera sur del cerro del Castillo y flanqueada al oeste por el cerro del Padrastro. Se recomienda aparcar en la Plaza del Ayuntamiento para cruzar a pie la empinada cuesta que por el arco de Arrebatacapas conduce a la Plaza del Trigo, porticada con bellos edificios. Merece la pena pasear por las callejas que se dirigen a la muralla, abierta en arcos califales, para posteriormente encaminar nuestros pasos en dirección al castillo. La subida se ha de hacer con pausa si no estamos acostumbrados al ejercicio, ya que tiene una considerable pendiente.
De camino podemos parar para recrear la vista y descansar las piernas en la iglesia de La Trinidad. De su pasado románico sólo nos han llegado el ábside y algún que otro pequeño detalle, pCastillo de Atienzaero merece la pena contemplar las vistas que desde allí se van divisando.
Continuamos después por el mismo camino, saliendo del núcleo urbano tras pasar la moderna plaza de toros, seguimos el vía crucis paralelo a la muralla. Desde cualquiera de las fracturas que se abren en ella podemos asomarnos, con precaución, a las vistas que se nos ofrecen del valle. A los pies del castillo se

ALREDEDORES INSOSPECHADOS

Hoz del Río DulceSi en vez del invierno elegimos una época del año con los días más largos y mejor tiempo, es aconsejable acercarse al pueblo de Pelegrina, próximo a Sigüenza, desde el que parte una ruta por las hoces del río Dulce. Verdadero paraíso natural y remanso de paz para nuestro ajetreado espíritu.

Otra sorpresa, esta más arquitectónica, se encuentra cerca de Atienza, aunque más alejada de nuestra ruta. Es la iglesia románica de Santa Coloma de Albendiego, que conserva unos ventanales con decoración única, de claras reminiscencias árabes, con estrellas de ocho puntas que recuerdan al escudo de la orden de San Juan de Jerusalen. También encontraremos una representación del sello de Salomón, lo que acentúa esta la influencia oriental de la cabecera de la edificación. La visita de su interior es más compleja.

encuentra la iglesia de Santa María del Rey, situada dentro del cementerio y sumida en el olvido. Fue la iglesia más importante de la Atienza medieval, sede del arciprestazgo y antigua mezquita cuando la población estaba bajo dominio musulmán. Actualmente conserva dos portadas románicas, una totalmente tabicada, la del muro norte, es la que nos da la fecha de su construcción, edificada el año 1112 por el rey Alfonso de Aragón. Otra, en el lado meridional, la que podemos contemplar desde el camposanto, decorada con 81 figuras talladas en diversos bloques que forman los seis arcos semicirculares que conforman las arquivoltas. Se trata de tres tipos de personajes: los réprobos, los bienaventurados y los ángeles. Los más abundantes son los bienaventurados, entre los que podemos encontrar al propio Jesús, a San Pedro, a San Pablo y a San Pelayo, entre otros. Lástima que su estado de conservación sea tan pésimo. Los más atrevidos y mejor preparados pueden atreverse con la subida a la torre del homenaje del castillo, desde la que las vistas sobre los alrededores de Atienza son verdaderamente espectaculares. Quien llamado por este reclamo acuda hasta allí, ha de hacerlo con precaución.
Antes de abandonar nuestro destino, conviene hacer una visita a la iglesia de Santa María del Val, caracterizada por doce contorsionistas que están ubicados en las arquivoltas de su portada. El acróbata simboliza, según Juan Eduardo Cirlot, la inversión, es decir, el trastorno del orden natural, ya que, por lo general, se trata de un individuo que altera con sus posturas la posicion normal del cuerpo, por lo que su presencia en un templo puede significar una llamada al hombre religioso para que no se aleje de la rectitud, para que no disipe su conducta. Con este postrero llamamiento a la rectitud que nos hace el maestro románico, hemos de emprender el camino de vuelta a casa con precaución, ya que la carretera así lo requiere.

Mario Agudo Villanueva ©

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