Guadalajara
2 Dias

 

 

Información Práctica

Tipo de Ruta:

Naturaleza y pueblos pintorescos.

Duración de la ruta:

Se puede hacer una escapada de un día para tener una visión general de la zona, aunque lo ideal es un fin de semana para ver todas las localides propuestas con más calma.

Como llegar:

Por la A-2 hasta Guadalajara y a continuación coger la salida que lleva a la calle Francisco Moreno y a la estación de ferrocarril. Cuidado con este desvio, no está marcado con indicación alguna de las poblaciones de la ruta. Una vez que la tomemos, y tras un par de glorietas, enseguida encontraremos desviaciones hacia Humanes, y continuaremos por esta comarcal hasta esta localidad para girar a continuación en dirección a Puebla de Beleña y Tamajón, inicio de la ruta.

Restaurantes:

Los pueblos son muy pequeños y la oferta todavía, afortunadamente, no es abrumadora. Destacan "El Jabalí" en Majaelrayo y el mesón "Despeñalagua" en Valverde de los Arroyos. El menú ronda los 12 euros y comer a la carta no suele sobrepasar los 16-18 euros; son muy recomendables las setas de temporada y la carne de ciervo, corzoo de jabalí de la zona. Existen más restaurantes en Tamajón y en Cogolludo, aunque ya estamos hablando de pueblos que no cuentan con la caracterírstica arquitectura negra.

Alojamiento:

En los últimos años ha aumentado bastante la oferta de turismo rural en la zona. El capricho con mayúsculas se llama "El nido de Valverde", pero no esperemos encontrar habitaciones por menos de 100 euros la doble. Más asegquibles, y de comprobada reputación son el Hostal Valverde, en Valverde de los Arroyos, y algunas casas rurales en Campillo de Ranas, como la casa del Sol (muy recomendable).

Compras:

Es muy interesante la tienda situada en una de las calles que bajan desde la iglesia de Valverde: venden productos caseros elaborados en el pueblo, miel, castañas, mermeladas y artesania de madera.

Horarios visitas:

Umbralejo: De abril a septiembre, lunes a viernes 18-20 horas; sábados y domingos de 12-14 y 18-20 horas. De Octubre a marzo, lunes a viernes de 16 a 20 horas, sábados, domingos y festivos de 16-18 horas.

Cartografía:

Es muy recomendable la compra del Mapa de la sierra de Ayllón y Ocejón de la Tienda Verde 1:50.000. La tienda verde se encuentra en la calle Maudes, casi a la altura de Alonso Cano (metro Nuevos Ministerios).

Consejos Útiles:

Estamos hablando de una ruta que transita por un itinerario montañoso y muy despoblado. Es conveniente llevar el depósito con buena carga de combustible, pues no existen gasolineras (salvo en Cogoludo). En invierno es frecuente encontrarnos tramos con mucha nieve y hielo, mucha precaución ante las tempranas heladas de la comarca.

 

 

Por la Arquitectura Negra

"Regreso a la casa de nuestros abuelos"

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Aunque ya no es tan desconocida como debería, lo cierto es que esta ruta sigue transmitiendo una profunda sensación de soledad, de pequeño descubrimiento, de lugar apartado y escondido durante largotiempo. En una gran ciudad, en la que el hormigón llena todos los espacios posibles, nuestros ojos no seacostumbran del todo a la pizarra negra, al uso de una piedra extraña, que domina un paisaje solitario, de montañas azuladas y bosques que mudan sus hojas en cuanto llegan los primeros fríos. La estrechez y sinuosidad de algunas carreteras contribuyen a incrementar esta sensación. Esta es una ruta para recuperar la memoria perdida de nuestros abuelos, la necesidad de volver sobre nuestros pasos y saborear lo auténtico. Por desgracia, en los últimos años, una legión de madrileños ha visitado estos parajes en busca del recuerdo fácil, de la imagen de postal pseudorural, inundando parajes solitarios con el sonido de sus potentes motores o de sus teléfonos móviles. Aún así, sigue brindándonos la oportunidad de reencontrarnos con un pedazo de naturaleza virgen, en estado puro, y que en determinadas épocas, nos recuerda a la sierra de Guadarrama años atrás, cuando todavía podía considerarse una auténtica reserva natural virgen y solitaria.

Cogolludo, la puerta de la sierra del Ocejón

Una de las razones que explican esta buena conservación podremos admirarla desde muchos kilómetros atrás. Al abandonar la autovía A-2 en Guadalajara, observamos con incredulidad como la salida que nos llevará hasta Humanes, Cogolludo, Tamajón o Beleña, no presenta indicación alguna de estas localidades, sino que se encuentra señalizada bajo el panel de "Estación de Ferrocarril". Es más, hasta un par de giros a la izquierda y uno más a la derecha, no aparecen indicaciones de Humanes, importante localidad satélite de Guadalajara, y que cuenta al menos con 10.000 habitantes. Continuamos por esta buena carretera comarcal hasta llegar a Humanes, planteándonos después dos opciones.

La primera de ellas consiste en seguir carretera adelante hasta la localidad de Cogolludo, el último gran pueblo de esta comarca, antes de adentrarse en la sierra norte de Guadalajara. Cogolludo supone algo más que un centro de servicios; apenas cuenta con 600 habitantes, pero enseguida el viajero percibe el ambiente de centro comarcal que ha asumido, sin por ello haber perdido su auténtico sabor rural. Este pueblo supone una buena vía de ecogolludontrada para los amantes del arte, y cuenta con algunos monumentos de obligada visita, aunque ninguno de ellos tan magnifico como su plaza mayor, de dimensiones notables, asoportalada y presidida por el palacio renacentista de Cogolludo, que tiene una fachada renacentista de esas que no se olvidan, sobre todo por lo inesperado de sus filigranas, en una tierra áspera y desnuda como esta. Más lástima produce el resto del edificio, al que bien merece una buena restauración y una mejor promoción que lo salve de la depredación. El palacio solo se puede visitar concertando el garbeo con la oficina de turismo, aunque ya se le avisa al viajero que lo mejor está en el exterior. Al margen de esta plaza mayor, el viajero no debe abandonar la villa sin recorrer sus calles con destino a la iglesia de Santa María, también renacentista y de un porte espléndido, y de subir al cerro de su ruinoso castillo. Desde esta poderosa atalaya, uno puede entender la razón del nombre del pueblo, al contemplar las casas apiñadas cual cogollo tudelano, y la presencia de sus principales monumentos, incluida una vista aérea muy interesante de la mencionada plaza mayor. También es patente la situación estratégica de Cogolludo, en las primeras estribaciones serranas, y dominando la campiña alcarreña.

La ciudad encantada de Tamajón y el monasterio de Bonaval

Desde Cogolludo, uno puede avanzar hacia Tamajón, distante unos 15 kilómetros, o bien subir directamente hacia Umbralejo y Valverde de los Arroyos por la misma carretera comarcal que nos ha traído hasta aquí. Si pretendemos visitar lo primero la cascada de Despeñalagua, y comer en Valverde, esta última es la opción más rápida. Si volvemos hacia Tamajón nos adentraremos en el comienzo de la ruta de la arquitectura negra. En este pueblo, algo más pequeño que Cogolludo, merece la pena detenerse en su pequeña "ciudad encantada". Se encuentra a la salida del pueblo, camino de Majaelrayo, justo pegada a la carretera y bien señalizada. De pequeñas dimensiones, siempre sorprenden sus caprichosas y delicadas formas de la caliza. De nuevo en el coche, podemos elegir dos ramales, uno con destino a Valverde y el otro a Majaelrayo, los dos siempre sorprendentes, pues a partir de Tamajón todos los pueblos están confeccionados con la tradicional arquitectura negra.

La segunda alternativa que se nos planteaba desde Humanes, pasa por desviarse hacia Puebla de Beleña, poniendo rumbo directo a Tamajón. La ventaja de este itinerario es que permite pasar directamente por el desvío a Retiendas, a pocos kilómetros de Tamajón. Desde esta localidad es muy aconsejable acercarse, hasta el monasterio de Bonaval, por un camino que sigue el cauce del río Jarama, sobrepasa el cementerio, y que nos deposita en el cenobio en unos 20 minutos. El cenobio se encuentra en un estado de ruina, pero está lleno de encanto por el pajare que lo rodea, que parece sacado de una leyenda de Becker, con mucha vegetación, enredaderas y una soledad que hiela la sangre. El río Jarama es aquí un río totalmente virgen, con una vegetación de ribera sorprendente, y en el que no cuesta imaginar la vida de los monjes cistercienses de la abadía en pleno siglo XII, recolectando plantas medicinales y orando en la soledad del campo.

 

Sobrepasado Tamajón, nos dirigimos hacia Majaelrayo, última población de este lado de la sierra, atravesando los núcleos de Campillejo, Espinar y Campillo de Ranas. Todas estas poblaciones tienen un tamaño diminuto, y están confeccionados con pizarras negras, que contribuyen a dar un aspecto "mágico" a las casas". Parece como si en unos kilómetros nos hubiésemos trasladado en el tiempo unas cuantas décadas. Las casas son todas de escasa altura, y de anchos muros, con una estructura adaptada al frío, y marcada por el empleo de la piedra negra que aparece por donde quiera queCiudad encantada de Tamajón vayamos. La soledad entra en vena a grandes dosis, al tiempo que el paisaje se vuelve más montañoso. A nuestra derecha se distingue la gran mole del Ocejón, el pico más alto de esta zona de la sierra y auténtico mirador de la comarca. Si vamos en primavera, o con las primeras nieves, veremos en sus laderas un fantástico contraste cromático, desde los ocres de los robles, pasando por el verde de los pinares y el blanco de la nieve. Una sensación de naturaleza en estado virgen nos invade. En Campillo podemos disfrutar de una piscina natural en el arroyo del soto; se trata de una pequeña presa, a la que se llega por una pista a la derecha de la carretera, justo desde el cruce con la calle que baja al centro del pueblo, y que bien puede servir para aliviar los calores estivales. Al fin llegamos a Majaelrayo, quizá el que mejor conserva sus casas de pizarra de la zona, y punto de partida de innumerables recorridos. El más buscado por los senderistas es la subida del pico Ocejón, fatigosa pero bella ruta de tres horas de duración. Para los motorizados hay algunas alternativas igualmente recomendables para ver los alrededores; una de ellas es tomar la carretera que asciende hasta el puerto de la Quesera, unos 20 solitarios kilómetros que atraviesa parajes formidables, llenos de robledales, y barrancos como el de los "paredones" formado por el río Jaramilla. En el lado segoviano del puerto de la Quesera se encuentra uno de los tres hayedos del sistema central que aún se conservan, y para el que no hay que pedir reserva alguna. Uno de los mejores espectáculos del otoño, y que está descrito en la ruta 4 de esta página.

 

Desde Majaelrayo también es posible tomar una pista de tierra prensada, apta para vehículos, que lleva hasta Cantalojas, puerta del Parque natural de Tejera Negra, y que atraviesa en su camino dos áreas de picnic muy recomendables para pasar un día de campo. Toda esta zona norte de Guadalajara pertenece a la reserva natural de Sonsaz, escenario natural repleto de corzos, jabalíes y ciervos en un buen estado de conservación.

 

Desde Tamajón nos queda recorrer el otro ramal de la ruta, rumbo a Valverde de los Arroyos. Otra carretera sinuosa, que atraviesa Almiruete y Palancares, en un paisaje sobresaliente, que nos lleva a la otra vertiente del pico Ocejón. Valverde es el pueblo más bonito de toda la ruta, porque ha gozado

Hoz del Jarama

Apenas 100 metros antes del Monasterio de Bonaval parte un sendero a mano izquierda, que conduce en 25 minutos a un paraje sorprendente. A través de un bosque galería que se enciende con la llegada del otoño, acompañando al Jarama, llegamos hasta una espectacular hoz que forma el río. Observe los atractivos contrastes que forma la piedra con el pinar y la vegetación de ribera. Sin duda este debía ser uno de los lugares de paseo favoritos de los monjes cistercienses...

de una restauración admirable, y conserva de forma íntegra el pavimento de pizarra. Ayuda mucho un entorno idílico, con el Ocejón casi siempre coronado de nieves, y extensos bosques de robles autóctonos. De su entorno lo más destacado es la cascada de Despeñalagua, de ineludible visita en época de deshielo y de lluvias. Desde la carretera de Cogolludo, se puede admirar a kilómetros la falla que da origen a este sorprendente salto de agua, que algunos alcarreños han llegado a bautizar como el "Niágara de la Mancha". Sin ánimo de exagerar, lo cierto es que no es común encontrar una cascada de más de 100 metros por estos pagos, y además de forma tan accesible. Para llegar hasta ella debemos partir de la calle que sale de la plaza del pueblo, al lado del campo de fútbol, sin perder de referencia la orilla izquierda del río. Apenas 40 minutos después alcanzamos la base del salto, desde la cual podemos obtener buenas fotografías, marcadas por el contraste entre la blancura de la espuma generada y la negra pizarra de las rocas. No debemos dejar Valverde sin pasear por el pueblo y fotografiar su plaza mayor, de gran encanto, con una fuente en el centro de la que siempre mana un agua congelada. La sensación que produce el pueblo es la de un decorado perfecto para rodar una película de ámbito rural que se desarrollase hace treinta o cuarenta años: afortunadamente todavía hay vida en Valverde, y no se ha convertido como otras localidades, en un escenario fabricado de cartón piedra, en el que ubicar restaurantes por doquier, al estilo del madrileño Patones. También son muy sorprendentes los pequeños huertos de manzanos que rodean al pueblo, algo chocante teniendo en cuenta la dureza del clima por estos pagos.

 

Seguimos nuestro camino en dirección a Umbralejo, núcleo rural abandonado que hoy ha sido rehabilitado por jóvenes de Castilla-La Mancha, y que permite hacernos una idea de la distribución de estos núcleos rurales. Para llegar hasta él debemos tomar rumbo a Cogolludo, y a unos diez kilómetros de Valverde aparece una pequeña desviación a mano izquierda, un tramo de apenas 200 metros que desemboca en un pequeño aparcamiento a la entrada del pueblo. La entrada esta restringida a unos horarios concretos, a causa de las temporadas de campamentos de jóvenes a lo largo del año. En Umbralejo podremos admirar las casitas de piedra, la iglesia, el lavadero, el teatro, y un pequeño molino a orillas del río Sorbe muy pintoresco. Volviendo la vista atrás, avistaremos la espigada silueta del pico Ocejón, que sirve de marco perfecto para poner punto final a esta ruta.

 

 

 

Alfredo Orte Sánchez.

 

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