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Úbeda y Baeza - La Salamanca Andaluza

 

Jaen
2 días

 

 

Información Práctica

Tipo de Ruta:

Artística en Úbeda y Baeza, pero también con extraordinaria naturaleza si nos acercamos al Parque Natural de Sierra Mágina.

Duración de la ruta:

Es una ruta ideal para disfrutarla en un fin de semana. Si queremos ver tranquilamente la Sierra Mágina, debemos contar con otro par de días adicionales.

Como llegar:

Desde Madrid por la autovia A-4 hasta Bailen, y después ya por carretera nacional N-322 hasta la localidad de Úbeda, punto de inicio de la ruta. La distancia ronda los 330 kilómetros desde Madrid.

Restaurantes:

El aceite de oliva es el protagonista de la gastronomía de la zona en todas sus variantes. Es muy recomendable hacer parada para llenar la panza en el restaurante El Gallo Rojo, en Úbeda, en la calle Manuel Barraca 16; su menú del día es muy contundente y siempre va acompañado de apetitosos aperitivos.

Alojamientos

Los alojamientos con encanto en Úbeda y Baeza son muy interesantes aunque también es cierto que son bastante caros; no obstante la oferta debe comenzar por el Parador de Úbeda, o por el Palacio de la Rambla, ubicados en palacios del siglo XVI con impresionantes patios. Una opción más económica y con especial encanto es la Hacienda La Laguna, junto al museo del aceite, en un paraje muy bonito. Precisamente por la pureza del entorno merece la pena probar los encantos del turismo rural, bien sea cerca de los núcleos monumentales (La Caseria de Tito), o mejor aún en la vecina sierra Mágina. En este caso la mejor opción es el Hotel Rural Jurinea, en Torres.

Horarios de Visita

Dada la cantidad de monumentos que solamente se visitan por fuera, es recomendable escoger las visitas guiadas que parten desde la oficina de turismo de cada una de las dos localidades, son muy completas (duran dos horas). Hay que tener en cuenta los horarios, generalmente salen a las 11 de la mañana y a las 17 horas. También hay varias empresas que ofrecen servicios de visitas guiadas, incluso teatralizadas. Algunos de los monumentos de las dos localidades no pueden visitarse de forma libre, por lo que resulta muy recomendable contratar alguna de ellas.

Cartografía:

No es necesario más que un buen mapa de carreteras y un par de callejeros de Úbeda y Baeza.

Compras:

A pesar de que podemos encontrarlo en cualquier supermercado, es difícil no traerse unas botellas de aceite de la sierra Mágina, de una calidad impresionante. Existen muchas tiendas y cooperativas que lo venden directamente. El museo de la cultura del olivo, en la Hacienda de la Laguna, puede ser muy buena opción para adquirir unas botellas de la mejor calidad. También es de buena factura la alfarería de Úbeda, que puede verse en tiendas y pequeños talleres por toda la ciudad.

Consejos Útiles:

Procurad evitar esta ruta en pleno verano, Jaen es famosa por su calorina y está justificado. Si disponemos de más de un fin de semana podremos aprovechar para acercarnos hasta las sierras de Cazorla y de Segura, verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza. Por cierto si tenemos la oportunidad de pasar la noche en Úbeda y Baeza, no debemos olvidar apuntarnos a una de las visitas teatralizadas que organiza una asociación de la zona, y que conseguiran definitivamente transportarnos en el tiempo. www.atlanteturismo.com

Información adicional.

Para ampliar información sobre las dos ciudades:

www.baeza.net

www.baezamonumental.com

http://www.ubedainteresa.com/.

Callejero de Úbeda

 

 

Úbeda y Baeza

"La Salamanca andaluza en un mar de olivos"
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A veces hace falta una declaración solemne por parte de alguna institución internacional, como la UNESCO, para que los españoles seamos conscientes de algunos de nuestroPalacio de Jabalquintos más impresionantes tesoros. Eso es exactamente lo que está ocurriendo con estas dos ciudades andaluzas, desde que fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 2003. Cuando alguien pregunta por Córdoba, siempre le viene uno a la cabeza su mezquita, y de igual modo Granada parece indisolublemente ligada a la Alhambra; en este caso sin embargo, no existe una obra cumbre por la que podamos recordar de forma inequívoca los encantos de Úbeda o de Baeza. Es el conjunto arquitectónico de ambas, su trazado medieval y sus bellos palacios los que consiguen trasladarnos de una forma soberbia hasta un periodo histórico ciertamente fascinante: el Renacimiento. Precisamente por ello a Baeza se la conoce como "La Salamanca andaluza", y no precisamente desde hace tres años...

Úbeda: alma castellana y espíritu andaluz

Comenzamos nuestro paseo por su hermana mayor, Úbeda, que en los últimos años está experimentando un gran crecimiento. A la entrada de la localidad, nada hace presagiar el valor histórico de sus monumentos pues la mayoría de edificios son de nueva fábrica, modernos y despersonalizados inmuebles de pisos o polígonos industriales. Tampoco desde la carretera N-232 se obtiene ninguna vista de conjunto que sirva para anticiparnos a lo que nos espera, o para hacernos una ideas de las verdaderas dimensiones de la ciudad. Es recomendable dejar nuestro vehículo cerca del Hospital de Santiago, el primero de los monumentos insignes que nos salen al paso. Se trata de un edificio construido en el siglo XVI, uno de los primeros de un genial arquitecto que tendremos la oportunidad de oír repetidamente, Andrés de Vandelvira, que trabHospital de Santiagoajó a las órdenes del mecenas Francisco de los Cobos y Molina, consejero y secretario del gran emperador Carlos V. La inmensa fortuna que llegó a acumular, la destinó a embellecer su ciudad natal y a fomentar las artes y las letras por la comarca. El hospital sigue los cánones de una arquitectura clasicista, armoniosa y generosa en dimensiones, pero con influencia italiana en columnas y artesonados, tan esplendidos como el que decora el techo de la escalera, con casetones en los que podemos encontrar delicadas escenas de temas bíblicos. Junto a las funciones hospitalarias Vandelvira construyó una capilla de gran belleza donde estaba prevista la construcción de un gran panteón para Diego de los Cobos que no llegó nunca a terminarse; no obstante es digna de admiración por su planta en forma de H, y por su sacristía anexa decorada con pinturas murales. No se pierda tampoco la colorista cubierta de las dos torres de la fachada principal, de cerámica vidriada; este tipo de material aporta un toque singular a algunos de los palacios y monumentos de ambas ciudades, dominadas por la pureza y lustre de la piedra caliza que hace fácilmente reconocible sus edificios más singulares.

Por los cerros de Úbeda

Corría el año 1206, y la ciudad de Úbeda, recién conquistada a las tropas árabes corría serio peligro de perderse ante un feroz ataque de los musulmanes de Granada. Encargado de su defensa estaba el caballero Alvar Fáñez, por encargo del rey Alfonso VIII de Castilla. En una noche fatídica los cristianos perdieron la ciudad, con la inexcusable ausencia de Alvar, que al parecer estaba más ocupado yaciendo en secreto con una bella joven mora que atendiendo a sus deberes militares. Cuando el rey lo llamó para preguntarle qué había estado haciendo mientras sus hombres perdían la contienda, el caballero sólo acertó a responder que había estado "por esos cerros, señor". Así se dió origen a una de las citas más populares del refranero castellano. Claro que como decía Machado: "Úbeda la grande, cuyos cerros nadie verá..."

La simetría y perfecta armonía que desprende el conjunto le han valido el calificativo de "el Escorial de Andalucía"; lejos de comparaciones odiosas, lo cierto es que resulta inevitable no ver ciertas influencias herrerianas en el conjunto.

Desde el hospital de Santiago, situado en las afueras del antiguo centro urbano, nos acercamos hasta el centro de la ciudad, ocupada por la impresionante plaza de Vázquez de Molina, considerada una de las más bellas de toda Europa. Todos los edificios que la ocupan son de gran valor artístico. Destaca en el lado norte el palacio de Vázquez de Molina, también del siglo XVI, con estilo renacentista italiano; no hay que perderse el patio interior, una auténtica maravilla, por el juego de colores de los diferentes mármoles empleados en las arcadas ciegas, las columnas y la fuente central, muy similar a otros palacios de la Florencia renacentista. Enfrente del palacio se encuentra la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares, cuyos primeros muros comenzaron a construirse en el siglo XIII, sobre la antigua mezquita, a cargo del rey Fernando III el Santo. Destacan en su interior el claustro, de estilo gótico, y las numerosas capillas que lo rodean, con algunas de las mejores talas de imaginería castellana y andaluza que podremos encontrar en nuestro país. Siguiendo el trazado de la plaza, nos encontraremos con el palacio del Deán Ortega, actual parador, de bella factura, y el antiguo pósito, hoy sede de la policía nacional. La portada de la casa del regidor, y la cárcel del obispo son otros edificios históricos que tienen cabida en la plaza. En el lado este, se erige como un imán la iglesia-capilla funeraria de El Salvador, panteón de la familia de Francisco de los Cobos. Sobre planos de Diego de Siloé, fue ejecutada finalmente la obra por Vandelvira, y sobre todos los tesoros que encierra sobresale el inigualable retablo barroco de madera policromada y pan de oro, y la esplendida reja; la portada principal es también sorprendente, y en ella podemos distinguir algunos relatos mitológicos de gran contenido simbólico, como los trabajos de Hércules, el friso con la representación de la caída del Maná al pueblo hebreo, el nacimiento de María o la adoración de la puerta de bronce. En el arco de entrada aparecen también los bustos de los principales dioses del mundo pagano. Todo el conjunto está dirigido a la exaltación de la inmortalidad del alma. A pesar de ser una obra maestra dePlaza Vázquez de Molinal barroco más puro, transmite una gran sensación de armonía y belleza, como si no hubiese desaparecido del todo el regusto clásico del Renacimiento.

 

Fuera de la plaza Vázquez de Molina, Úbeda mantiene en pie un buen puñado de edificios de singular importancia, como el palacio de Francisco de los Cobos, el oratorio de San Juan de la Cruz, donde este místico murió y recibió sepultura, y que data del siglo XVII, así como el museo dedicado a su figura, la antigua judería, donde se puede observar todavía el laberíntico trazado, la iglesia de San Pablo, también del siglo XIII con interesantes relieves y unas cuantas puertas de su antiguo recinto amurallado, algunas de ellas de época almohade. Como remate a este conjunto, es recomendable visitar la casa mudéjar, del siglo XIV que aún mantiene arcos de influencia islámica y que ha sido acondicionado como museo arqueológico de la localidad. Al finalizar nuestro recorrido tendremos que hacer memoria para recordar el inmenso patrimonio artístico de una ciudad que pregona orgullosa su lustre renacentista y señorial, sabedora de su singularidad y al mismo tiempo sin perder su carácter andaluz.

Baeza: la ciudad museo

Tras reposar nuestros estómagos en la villa, debemos volver a coger el coche para dirigirnos a la vecina Baeza, de mayor valor artístico y monumental si cabe, y para la que necesitaremos toda la tarde. De fundación íbera, Baeza mantiene en esencia las mismas corrientes artísticas que su hermana mayor, aunque goza del privilegio de contar con un casco hisPalacio de las cadenastórico más compacto y auténtico. Podemos empezar nuestro recorrido en la recoleta plaza del Pópulo, en la que sobresale una estatua de una diosa íbera rematando la fuente de los leones; a la izquierda esta la casa del Pópulo y la antigua carnicería, ambas del siglo XVI. Un poco más allá, bordeando la muralla por el arco de Villalar, podemos llegar a la antigua universidad, elemento que nos una idea de la importancia que tuvo la ciudad en el pasado, y que tras un periodo de decadencia intenta recuperarse. En la actualidad es sede de cursos de verano de la universidad de Granada, y parte de ella sigue funcionando como instituto de bachillerato. Todavía hoy puede visitarse el aula donde impartió clases de francés el escritor Antonio Machado, que paso varios años en Baeza, y a la que dedicó algunos de sus mejores versos; resulta asombroso comprobar como la estancia mantiene exactamente los mismos objetos que tenía cuando Machado seguía ejerciendo de profesor. Machado se enamoró rápidamente de esta ciudad y de sus paisaje de olivares y vegas, aromas y sabores, tan distintos a los del páramo castellano:

Desde mi ventana,
¡campo de Baeza,
a la luna clara !
¡Montes de Cazorla,
Aznaitín y Mágina!
¡De luna y de piedra
también los cachorros
de Sierra Morena!

Siguiendo por la calle de la universidad alcanzamos la iglesia de la Santa Cruz, de estilo románico, considerada la iglesia construida en este estilo situada más al sur de Europa. En su interior podemos observar unas pinturas al fresco muy interesantes e incluso un arco de factura visigótica, que delata un uso muy antiguo del templo. En la misma plaza de la iglesia aparece la espléndida fachada del palacio de Jabalquinto, de estilo gótico-flamígero, levantado por Juan Alonso Benavides, primo segundo del rey Fernando el Católico; arcos mistilíneos, maineles finalmente labrados, y una sucesión de escudos de los donantes conforman uno de los mejores ejemplos del Renacimiento andaluz que han llegado hasta nosotros; un consejo: la luz del sol incide mejor por la mañana, lo que sin duda agradecerán las fotografías que tomemos.

Otro de los puntos de interés de Baeza se concentra en la plaza de Santa María, donde destaca la catedral, de estilo gótico, levantada tras la reconquista de la ciudad, aunque con diversidad de reformas de épocas posteriores, principalmente renacentista. Ocupa como tantos otros edificios religiosos andaluces, el lugar que ocupaba la antigua mezquita árabe. Hay que fijarse en la Puerta de la Luna, de estilo gótico-mudéjar del siglo XIII, el escudo de la torre de la cPlaza del Pópulo - Baezaatedral, el más antiguo de la ciudad o la grandiosa cúpula que remata el edificio. A su alrededor aún puede verse el laberíntico trazado medieval, de estrechas callejuelas y pasajes; este paseo llamado de los adarbes, es uno de los que mejor ha sabido conservar en Baeza el espíritu de los siglos XV y XVI. En el interior de la catedral no debemos perdernos la custodia, una de las mejores de España, el púlpito donde predicó San Vicente Ferrer y el facistol que preside el coro, de inmensas proporciones. Y para no olvidar que nos encontramos en tierra de Al-Andalus, una serie de capillas lucen todav´´ia unas riquísimas yeserías con decoración de ataurique e inscripciones árabes. Enfrente de la catedral está el seminario de San Felipe Neri, decorado con los "vítores" de los estudiantes que habían logrado licenciarse en la universidad. Estas pintadas rojas no son otra cosa que un trasunto de los modernos graffittis que podemos ver en muchas grandes ciudades, con la diferencia de que entonces se realizaban con motivos bien distintos. La iglesia de San Pablo, el Ayuntamiento, el convento de San Francisco y una veintena de casas nobles se reparten por la ciudad hasta completar el patrimonio monumental. Es muy recomendable pasear por el adarbe de la muralla, muy pintoresco, con una serie de pasillos elevados que lo cruzan y que permitían la comunicación de unos palacios a otros, evitando la vía pública. Estas callejas, han sido utilizadas en los últimos meses para el rodaje de la película "El Capitán Alatriste" de inminente estreno. Recorriéndolas, es inevitable acordarse del dicho que reza "está por los cerros de Úbeda", de común uso todavía, y que tiene su origen en una curiosa leyenda: se cuenta el caballero Alvar Fáñez, a las órdenes del rey Alfonso VIII, tras la conquista de la cristiana tenía por cometido defenderla de las ordas musulmanas. Sin embargo desobedeció el encargo y prefirió cortejar a una hermosa mora, a la sombra de un olivo, permitiendo la reconquista islámicPasaje de Baezaa de la ciudad; cuando le preguntaron donde había estado perdiendo el tiempo, respondió "por esos cerros, señor..."

Sierra Mágina: La Magia de Jaen

Lo cierto es que por mucho que hablemos de las maravillas artísticas de estas dos ciudades, debemos referirnos de forma inevitable a su espléndido paisaje, quintaesencia de la ancestral Andalucía, mar de olivos infinito, que se proyecta hacia la sierra Mágina, siempre presente en el horizonte. De camino hacia el vecino Guadalquivir, que recorre la vega que se avista desde Baeza, nos encontramos con el museo del aceite, donde se exponen los métodos artesanales que hasta no hace mucho tiempo, producían el "oro líquido" que se revaloriza con el paso de los años, y que sigue manteniendo un sabor inconfundible. Junto al museo se encuentra el paraje natural de la laguna grande, lugar de encuentro de numerosas aves y patos, y de fantásticos atardeceres para los amantes de la fotografía. Continuamos carretera y nos dejamos guiar hasta la vecina sierra Mágina, declarada parque natural, excelente balcón natural, que acoge uno de los mejores aceites del mundo. Mágina es una serranía con fuertes desniveles e importantes alturas, un balcón perfecto sobre la vega del Guadalquivir y las terrazas donde se ubican Úbeda y Baeza. Quizá por ello los pueblos gozan todos de inolvidables panTorres - Sierra Máginaorámicas y perspectivas, lo que unido al dominante color blanco de sus caseríos, les otorgan una gran belleza. Torres es uno de los más pintorescos, con dos milares de vecinos desparramados en un barranco a la vera de un arroyo que se despeña desde la sierra. Merece la pena visitar el palacio de los Marqueses de Camarasa, con una portada obra de Andrés de Vandelvira (como no podía ser de otra forma), aunque el gran monumento de la villa es el pueblo mismo, sus modestas y encantadoras casas blancas; organizadas de una forma irregular, su origen hay que buscarlo en los siglos VIII y IX, cuando el Califato de Córdoba era la única referencia posible en estas tierras. Más al este, el pueblo natal del juez Garzón rivaliza con Albánchez de Mágina. Aunque Albánchez mantiene también una arquitectura popular de gran encanto, aquí todas las miradas se pierden hacía lo alto, donde la torre de su castillo musulmán del siglo IX parece seguir desafiando a todo aquel que intente subir hasta ella. Fue levantado por Ibn al Saliya señor de Sumuntán, si bien la fábrica actual que contemplamos es obra de la Orden de Calatrava entre los siglos XIV y XV. El agua siempre presente en regatos y riachuelos alimentan huertas de naranjos e cerezos, y en primavera protagonizan un gran espectáculo; las posibilidades de turismo activo en esta época del año son casi infinitas, dado que el clima favorece la práctica de cualquier deporte. Si se quiere gozar de las mejores panorámicas posibles, resulta muy interesante la carretera que une Albánchez y Torres, subir al castillo roquero del primero o a la torre del reloj del segundo. Desde estas atalayas resulta más fácil comprender el sentimiento de Machado por estas tierras de olivares inmensos y recuerdos del Renacimiento, que tantas sorpresas nos han deparado.

Alfredo Orte Sánchez ©

 

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