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Bigorre (Hautes-Pyrénées) - El Pirineo más Alpino y Salvaje

 

Hautes-Pyrénées
7 días

 

 

Información Práctica

Tipo de Ruta:

Alta montaña, pura naturaleza.

Duración de la ruta:

Tanto por la lejanía de este destino, como por la cantidad de valles y parajes imprescindibles no podemos pensar en menos de una semana para esta ruta.

Como llegar:

Desde Madrid, hay que tomar la A-1 hasta Irún para pasar al país vecino, y en Biarritz tomar la A-64 dirección Toulouse. Pasando Pau, tomaremos la salida de Lourdes, entrada de la comarca de Bigorre, en total unos 670 kilómetros. Desde Barcelona, lo mejor es entrar por Huesca, Jaca y Pau.

Restaurantes:

Los restaurantes del mediodía francés son buenos pero bastante caros en comparación con los nuestros, de modo que habrá que cuidar mucho donde entramos. Las mejores opciones están en el centro de Argeles-Gazost y Lourdes, donde abundan las brasseries y las pizzerias. De todas formas en esta zona del Pirineo son muy populares las ventas de montaña, ubicadas en parajes pintorescos y algunas de ellas con una comida tradicional muy sabrosa y no demasiado cara; la mejor de ellas es Chez Germaine, en el área de picnic de ""Les Quatre Veziaux", en plena subida al puerto d'Aspin. No deje de pedir garbure, una sopa de montaña hecha a base de verduras y confit de pato que le dejará un sabor inolvidable. Otra opción recomendable es disponer de cocina para uso propio en el alojamiento y aprovechar los supermercados Champion de las principales localidades para avituallarnos nosotros mismos.

Alojamientos

El turismo rural lleva más de 50 años de desarrollo en Francia y la oferta en el departamento de Hautes-Pyrenees es muy amplia, y con muy buenos precios. Es muy recomendable la Maison Bellocq, a dos kilómetros de Argeles-Gazost, y que solamente cuesta 45 euros la noche incluido desayuno. Además hablan español.

Horarios de Visita

Lourdes es la principal atracción monumental de la zona. Las basílicas permanecen abiertas todo el día, pero la casa natal de Bernadette, le cachot, y el museo pirenaico tienen horarios más estrictos. EL museo abre de 9 a 12 y luego de 13:30 a 18:30 en verano. El calabozo y el molino de Boly abren de 9 a 12 y de 14 a 19 horas. El teleférico del Pic de Jer abre de 10 a 18 horas de forma ininterrumpida. La iglesia templaria de Luz Saint-Sauveur está bierta en verano de 9 a 19 horas, si bien el museo solamente abre por las tardes de 15 a 18:15. El teleférico del Pic du Midi adapta sus horarios a la luz solar y temporada del año: abierto todos los días del 01/06 al 30/09 de 09.00 a 19.00 (última subida 16.30). El resto del año de 10.00 a 17.30 (última subida 15.30) excepto durante les vacaciones de febrero abierto los miércoles, jueves y viernes (última subida 17.30)
Cierre anual : del 16/04 al 20/04, del 23/04 al 27/04 y del 09/11 al 30/11. Salida cada 15 minutos.

Cartografía:

En la Tienda Verde se puede adquirir un mapa general de la Bigorre más que imprescindible, dada la alta concentración de valles e itinerarios. También podría resultar recomendables comprar algún otro de Gavarnie o de Cauterets de mayor escala.

Compras:

Los quesos de montaña de la comarca y la miel de múltiples variedades deben ser imprescindibles en nuestro equipaje de regreso. Se pueden comprar en el Pavillon des abeilles, en Cauterets, junto al puente que cruza el río. En el mismo pueblo también hay que comprar los famosos berlingots, caramelos dulces que venden en Aux Delices, y que incluso pueden adquirirse por internet.

Consejos Útiles:

La Guía Michelín del Pirineo Francés es posiblemente la mejor compañera en castellano que podemos tener en esta ruta. El idioma es una frontera importante al otro lado de las montañas: No esperemos que hablen castellano en la mayor parte de los lugares fuera de Lourdes, de modo que chapurrear algo de francés se antoja como aconsejable (el inglés no vale tampoco de mucho). Cuidado con los precios de la gasolina, es recomendable llenar el depósito antes de cruzar la frontera para amortizar el alto coste del carburante. Hemos de tener en cuenta también que los horarios de las comidas y cenas son diferentes en Francia. A las 13:30, como mucho a las 14 horas se come, y se cena sobre las 20:30 más o menos, por lo que debemos adaptar nuestros estómagos a ellos.

Información adicional

Una página muy interesante es la muestra imágenes en tiempo real del Circo de Gavarnie los 365 días del año, de forma que nos podamos hacer una idea del paisaje que nos vamos a encontrar en cada época:

- Webcam Gavarnie

El portal turístico de la provincia de Hautes-Pyrénees ofrece información general de los principales valles y alojamientos.

Turisme Hautes-Pyrénees

La página oficial de Gîtes Ruraux, casa rurales del departamento de los Altos Pirineos es una referencia obligada para buscar alojamiento:

Gîtes de France 65

 

Bigorre (Hautes-Pyrénées)

"El Pirineo más Alpino y Salvaje"
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Aunque las rutas descritas en esta página transcurren en su mayoría por la Lac de GaubePenínsula Ibérica, no me resisto a señalar esta propuesta a causa de la espectacularidad de algunos paisajes, que no podemos encontrar a este lado de los Pirineos, y también porque la distancia no resulta excesiva y puede ser asumible para una buena escapada en coche. El Pirineo es una inmensa cordillera montañosa que ofrece dos perfiles muy diferentes. Para el turista español, la irrupción en el lado francés supone una sorpresa mayúscula cuando se han retirado las nieves, por causa de la mayor exuberancia de vegetación, humedad del clima y del paisaje que se encuentra respecto a la vertiente ibérica. El mayor desnivel y exposición a las precipitaciones se traduce en un escenario de alta montaña sublime, con una gran humedad, glaciares de mayor tamaño y a menor altitud, y profusión de cascadas por todas partes. Lamentablemente estas maravillas se encuentran también mal comunicadas con el lado español a causa del vigor de la principal cadena de montañas, que hace muy escasos y difíciles los puertos de montaña en la parte central del Pirineo, por lo que para la mayoría de nosotros constituyen parajes inexplorados. El desconocimiento que los españoles tenemos del otro lado de la coordillera es un alicente más para visitar estos valles, y contarlo tras las vacaciones; aunque desde luego, ninguna descripción puede sustituir la belleza que nos vamos a encontrar. En esta ruta vamos a destacar los principales atractivos de la comarca de Bigorre, zona central del Pirineo francés, que se identifica casi por completo con el departamento de Hautes-Pyrenées (Altos Pirineos), en el Midi-Pyrenées.

Lourdes: Fervorosa puerta del Lavedan

Nuestro recorrido debe comenzar necesariamente por la ciudad de Lourdes, archiconocida villa por sus apariciones de la Virgen en el siglo XIX, que ha hecho de ellas su seña de identidad en todo el mundo. Seamos o no creyentes, Lourdes ofrece al viajero grandes atractivos a causa del movimiento constante de peregrinos que buscan en esta ciudad francesa, la promesa de una vida mejor o la curación de todos sus males. Desde que Bernadette avistará a la "blanca señora" mucho ha cambiado Lourdes; hoy toda la ciudad vive del turismo y de los peregrinos y que dispone de unas instalaciones enormes, de un tamaño cicBasílica alta de Lourdeslópeo que sorprenden incluso al más alertado. La visita debe comenzar por el paseo de las procesiones que lleva irremediablemente a las basílicas de la Inmaculada y del Santo Rosario; en ambas las paredes aparecen recubiertas hasta el techo de plegarias y agradecimientos a la Virgen por su intercesión en casos particulares. Justo por debajo del complejo basilical se encuentra la gruta donde tuvieron lugar las apariciones, y en la que flujo de peregrinos es constante para probar las excelencias de las aguas que brotan de ella. Un poco más adelante, y junto al impetuoso gave de Pau que corre paralelo a la mayoría de instalaciones, se encuentran los baños para los enfermos, donde siempre permanecen largas colas en espera de sumergirse unos breves instantes en bañeras con agua de la gruta, con la esperanza de recibir su bendición milagrosa. Por debajo del paseo de las procesiones no se pierda la basílica subterránea de Pío X, de proporciones bíblicas y capaz de albergar a más de 20.000 personas.

Desde la zona de basílicas, arranca el camino que sube por un hermoso calvario decorado con grandes y expresivas esculturas y que arroja buenas vistas del conjunto, aunque no tan buenas como las que puede experimentar subiendo al Pic du Jer en el teleférico. Más lejos de la gruta, pero siempre vinculadas a la figura de Bernadette, tenemos el museo de su vida, la casa donde nació, y sobre todo Le cachot, el calabozo donde malvivía con su familia cuando tuvieron lugar las apariciones. Lo cierto es que prácticamente todo en Lourdes gira alrededor de la Virgen, y esto incluye por supuesto un próspero negocio en forma de tiendas de souvenirs, restaurantes, hoteles, etc. para todos los bolsillos y gustos. Esta mercantilización puede llegar a agobiar al transeúnte pasadas unas horas, por lo que llegado el momento, debemos descubrir el otro Lourdes, ese que aún permanece ajeno a la muchedumbre y que está encarnado por su castillo. Ubicado en un espolón rocoso reducto del glaciar que descendía de Gavarnie, conserva todavía su aire medieval y feudal, y en los últimos años ha sido convertido en museo pirenaico. Todas sus estancias acogen los modos de vida y costumbres de las gentes, y en el exterior, se han reconstruido varias maquetas de algunos de los monumentos más representativos de la cordillera en ambas vertientes. Las vistas de la ciudad son magníficas, especialmente de todo el complejo de basílicas.

El Circo de Gavarnie: El Teatro de los Sueños

Desde Lourdes, la carretera de los gaves se convierte en autovía hasta Argeles-Gazost, punto de referencia a la hora de iniciar nuestras aventuras por los diferentes valles; Argeles es una localidad bastante grande y animada, centro de vacaciones de la sociedad parisina desde que a principios de siglo pasaba largas temporadas tomando los baños sulfurosos de excelentes propiedades naturales. Merece la pena pasearse por los alrededores del pabellón del balneario para sentir todavía el aliento de esa época pasadaCascada de Gavarnie. Pero mejor dejar los baños para después de una buena caminata por esa naturaleza impetuosa que esta deseando recibirnos. La primera opción debe ser sin duda adentrarnos en el valle de Gavarnie. La carretera principal alcanza la localidad de Luz Saint-Saveur, donde no debemos dejar de visitar su iglesia templaria, de perfecta fábrica románica y rodeada por una impresionante muralla, y también la casa del Parque Nacional de los Pirineos, donde podremos conocer las principales opciones de senderos y recorridos por este espacio protegido de grandiosas dimensiones. La carretera que traíamos hasta aquí parece ser devorada por la montaña, formando una impresionante garganta rodeada de hayas y robles que aportan una increíble dosis de humedad. Poco a poco empezamos a vislumbrar al fondo las paredes rocosas del circo de Gavarnie y su omnipresente glaciar, que permanece casi todo el año de espaldas a la radiación solar y que siempre presenta un aspecto encantadoramente invernal. Al llegar al pueblo, conviene dejar el coche en alguno de los aparcamientos de pago del final de la carretera; desde aquí, resulta muy difícil no ser atrapado por la magia de uno de las más grandiosos espectáculos de montaña de toda Europa: un perfecto circo de picos de más de 3000 metros, cortado en vertical hacia la mitad, y con la cascada de Gavarnie como colofón perfecto a una postal millones de veces fotografiada. Desde Gavarnie hay una ruta principal, y luego todas las demás, por lo que perderse es casi imposible. Debemos seguir el camino-pista que junto al río, se aproxima primero hasta el Hotel du Cirque, y después alcanza la misma base de la gran cascada; en apenas hora y media de escasa dificultad alcanzaremos nuestro objetivo, si bien se puede optar también por subirse a los pacíficos burros que se alquilan y que hacen las delicias de los niños, y de algunos adultos. El camino se encuentra un tanto saturado en verano, por lo que es conveniente acometerlo no demasiado tarde, aunque en cualquier momento del día tiene un encanto especial. Al sobrepasar el hotel, la montaña se cierne sobre el visitantLa cascada de Gavarniee, en un marco rocoso rodeado de glaciares permanentes y de cascadas impetuosas; de entre todas ellas, la Gran Cascade es sin duda la más elegante, y con sus 450 metros, está considerado el salto de agua de mayor altitud de toda Europa.

Volviendo a Gavarnie, y de nuevo en el coche, hay que subir primero a la estación de esquí de Gavarnie-Gedre, dejar el coche en el aparcamiento del col de Tentes, y subir al Pic du Tentes en apenas 15 minutos, por un sendero perfectamente visible y cómodo. Desde la cumbre, tendremos un panorama perfecto de todas las cumbres que conforman el circo, a vista de pájaro, rodeados de inmensas masas de hielo, rocas y nieve y con la Grande Cascada también visible. Desde este punto es factible acometer ascensiones de mayor enjundia y preparación, entre las cuales no debe faltar la ascensión a la Brecha de Roland, paso natural fronterizo entre España y Francia, y que la leyenda atribuye al tajo propiciado por la espada de Rolando, mítico caballero de Carlomagno que, atrapado por las huestes navarras, busco romper la montaña para escapar de una muerte segura. En lo alto del Pic du Tentes, tenemos una mesa de orientación que nos servirá para identificar las principales cumbres. De nuevo en el fondo del valle, abandonamos la zona de Gavarnie, para dirigirnos hacia otro destino imprescindible, el Cirque de Troumouse. Para alcanzarlo debemos descender hasta Gedre, a unos 10 kilómetros de Gavarnie y luego tomar la D922, durante 15 kilómetros, pagar un peaje de 3,5 euros por coche y dejar el coche en el aéreo estacionamiento tras una más que sinuosa carretera. Troumouse es un circo similar al de Gavarnie, más amplio pero menos profundo, aunque igualmente impactante. Lo más recurrente es pasear hasta la ermita de la Virgen (la Vierge), donde se ha instalado un mirador desde el cual contemplar el panorama. La soledad del entorno y su aspecto salvaje resultan impactantes y sobrecogedoras. El glaciar del pico de la Munia, parece desplomarse lentamente desde la terraza en la que se encuentra...quizás no por mucho tiempo.

El Pic du Midi: El Telescopio de los Pirineos

Tras las maravillas descubiertas en el gave de Gavarnie, uno no puede ni imaginar que le aguarden más sorpresas, pero lo cierto es que cada rincón de estas montañas encierra tesoros verdaderamente inimaginables. Desde Luz Saint-Sauveur, y desde luego en otra jornada, parte la carretera que miles de ciclistas temen y desean a partes iguales, y que les llevará al célebre Tourmalet, puerto de gran dificultad del Tour de Francia, en unos 21 kilómetros de ascensión. Para el automovilista no reviste gran dificultad, excepto quizás los últimos tres kilómetros donde se encuentran mayores porcentajes y algunas curvas Pic du Midi de Bigorrede herradura. Es obligado admirar el bello panorama desde la cima, y sobre todo hacerse las pertinentes fotos con los monumentos allí colocados para honrar a las hazañas de los profesionales de la bicicleta que aquí encontraron la gloria. En el descenso hacia Bagneres de Bigorre, dejaremos el coche en la inmensa estación de esquí de La Mongie, un verdadero atentado contra la conservación de algunos de estos parajes, lleno de edificios de varias plantas y tiendas de souvenirs, que parecen vivir todo el año de turistas de todas la latitudes. En la parte derecha de la carretera se encuentra nuestro objeto de visita, el teleférico del Pic du Midi. Merece la pena pagar los 25 euros del viaje en una de las grandes atracciones de los Pirineos. Con la sola ayuda de una estación intermedia, el cable nos llevará hasta los 2875 metros, en la misma cima del pico desde el que gozaremos de la mejor vista de la cordillera. Un complejo presidido por el observatorio astronómico, miradores, restaurantes un museo y una tienda de recuerdos, nos recuerdan el intenso aprovechamiento que desde hace más de un siglo, ha venido dándose al Pic du Midi. Parece mentira que en la cumbre pueda verse, allá en la lejanía, el mar Cantábrico, o que el Aneto y el Vignemale parezcan simples espinillas en una inmensa maqueta que se dibuja ante nuestros ojos. Hay que admitir que, a pesar del evidente negocio del teleférico, una de esas instantáneas que sin la ayuda de la tecnología muy poca gente podría contemplar.

En el maravilloso descenso del Tourmalet, por el valle de Campan, podemos hacer una parada a medio camino para admirar la cascada de Garet. Se llega hasta ella tomando un desvio a mano derecha en el camping de Artigues; a unos 500 metros se llega a una pequeña presa hidroeléctrica donde estacionaremos nuestro vehículo. El entorno es muy bucólicCascada de Gareto y apacible, lleno de praderas y bosques de abetos, y rodeados de montañas destacando la silueta del Pic du Midi. Un pequeño paseo de medio kilómetro nos conduce a la cascada, que se intuye entre el bosque, en un paraje tan solitario como encantador.

Nuestro próximo destino será descender a Santa María de Campan, donde el viajero no puede perderse los muñecos de trapo gigantes que decoran las casas y las bordas de encantador aspecto alpino, y que conforman uno de los pueblos de montaña más bellos del mundo. Rodeado de apacibles montañas y verdes prados, la estampa conforma uno de los parajes más bucólicos que puedan imaginarse. Esta localidad es el punto de partida para ascender al col d'Aspin, otro mítico puerto del Tour de Francia; a diferencia del Tourmalet, aquí los bosques se encuentran presentes en todo el recorrido, hasta llegar a la cima donde las praderas se encuentran salpicadas de los rebaños de vacas que pastan alegremente, acostumbradas a las visitas de los turistas. Desde aquí obtendremos bellas vistas del valle de Arreu, del Aneto, y sobre todo del Pic du Midi, con sus reconocibles antenas. Si preferimos dejar la visita de la Reserva de Neouville para otra jornada, entonces lo mejor es descender por el mismo sitio camino de Bagneres y conocer de cerca las grottes de Medous a escasos dos kilómetros de esta localidad. La visita está perfectamente organizada al considerado como tercer conjunto karstico de Europa; quizá lo más interesante para el neófito es el pequeño recorrido en barca que se ofrece, y que le permitirá sentirse por una vez, como los exploradores de un nuevo mundo subterráneo, que parece extraído de la Divina Comedia de Dante. Y para cerrar la jornada, nada mejor que un paseo por las animadas calles de Bagneres, subir hasta el balneario y el parque de corte decimonónico que lo rodea, y aprovechar para hacer las necesarias compras.

Del Pont d'Espagne al Glaciar del Vignemale

De vuelta en Argelès, no debemos demorar más nuestra visita a uno de los grandes santuarios de la naturaleza el valle de Cauterets. La carretera no para de ascender desde Pierrefite-Nestalas hasta alcanzar la localidad, llena de una intensa actividad montañera. No debemos dejar escapPont d'Espagnear la oportunidad de hacer algunas interesantes compras, y de conocer la zona de los viejos pabellones que participaron en la exposición universal de París de 1889; el pabellón noruego, convertido luego en estación de ferrocarril está construido íntegramente de madera, y es uno de los más pintorescos, no se lo pierda. Pero el verdadero origen de los atractivos de Cauterets, se encuentra carretera arriba, rumbo al Pont d'Espagne. Apenas un par de kilómetros por encima del pueblo, irrumpen en las inmediaciones de la carretera la cascada de Lutour primero, y más adelante la de Ceriset. El enorme caudal que transportan nos da una idea de la cantidad de valles que aportan sus aguas en estos torrentes de montaña.

Un poco más tarde alcanzamos el aparcamiento del Pont d'Espagne, de pago, donde todos los excursionistas deben dejar sus vehículos y emprender la marcha por los múltiples senderos de montaña que se presentan. Desde aquí podemos coger un telecabina hasta el llano del Clot o sencillamente ponerse a caminar por el sendero que lleva al Puente de España en apenas 15 minutos; este bello paraje, llamado así por ser el lugar de paso de un camino carretero que procedía del otro lado de la frontera, es el enclave donde se unen las aguas del valle del Marcadau y del valle de Gaube. Cualquiera de los dos encierran paisajes de ensueño, si bien es cierto que el segundo parece más espectacular; podemos optar de nuevo por un telesilla que sale desde este punto y que nos dejaría a menos de 15 minutos del lac de Gaube, o bien internarnos por un senderos boscoso que nos lleva en una hora y cuarto al mismo destino. El Lac de Gaube es uno de los lagos más bonitos del Pirineo: su armonía y belleza están sin duda relacionadas con la poderosa estampa que desde este punto puede contemplarse del Vignemale, enorme pared vertical de roca caliza, que ejerce un poder de atracción muy poderoso sobre todas las miradas. Si todavía tenemos ganas de andar, no dude en seguir el camino que remonta el valle hasta el refuge des Oulettes de Gaube, en una pradera llena de glaciares y rocas desde la que se contempla la mejor vista de la cumbre más alta del Pirineo Francés. Un lugar para quedarse toda la vida....

El último de los grandes valles de la Bigorre es el vallée d'Arrens, que desde Argelès nos lleva hasta los puertos de Soulor y d'Aubisque, en una carretera muy retorcida y marcada por las inestables condiciones meteorológicas. No hayVignemale que dejar de parar en Arrens-marsous y preguntar en la oficina del parque por la pista que lleva hasta el Plan d'Aste, pasando por el barrage du Tech. Desde el aparcamiento del Plan un camino lleva hasta el lac de Suyen, las cascadas de Chambort, y el puerto de la Peyre-St-Martin, en la frontera española. Un poco antes, en Arras en Lavedan, sale la pista que lleva al también encantador Lac d'Estaign, lugar de encuentro de caravanas y tiendas de campaña, y punto de inicio de interesantes excursiones. Pero el principal destino de todos los visitantes en este valle es la carretera de la cornisa del Aubisque, en un recorrido memorable, colgada de una ladera expuesta al vacío, y que provoca siempre un latido acelerado de los ritmos cardíacos, especialmente en los siete kilómetros que separan los dos puertos. En la cima del Aubisque, hay que dejar el coche y acercarse hasta el cerro sur, coronado por una imponente antena, desde la que se admira de un portentoso panorama del cirque de Gourette (se llega en sólo 15 minutos). Si tenemos la suerte de llegar a este punto al atardecer, es posible que podamos contemplar el famoso mar de nubes, que ha dado lugar a algunas de las más impresionantes estampas que pueden generarse en estos pagos, llena de una extensa gama de matices rojizos. En esos casos, entenderemos porque decenas de roulottes ascienden este puerto para pasar la noche, y llevarse de paso una postal inolvidable...

 

Alfredo Orte Sánchez

 

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