Asturias
2-3 días

 

 

Información Práctica

Tipo de Ruta:

Naturaleza, senderismo a través de bosque atlántico.

Duración de la ruta:

El permiso para visitar Muniellos sólo se concede durante un día por persona y año. No obstante la comarca de las Fuentes del Narcea está lo suficientemente alejada y cuenta con los suficientes atractivos como para mantenernos ocupados un puente de tres días, o incluso más, si deseamos perdernos de la civilización durante una temporada.

Como llegar:

Desde la meseta son dos las vías de entrada principales; el más rápido a través de El Bierzo por Toreno y Parada de Sil, y por la carretera local LE alcanzar la localidad Asturiana de Cerredo. Desde León, se puede llegar también por la A-66 hasta Barrios de Luna, y luego recorrer la comarca de Babia por la CL-623 hasta Villablino, donde se inicia el ascenso al puerto de Cerredo. Desde esta localidad llegamos a Muniellos por el valle de Degaña y el puerto de Rañadoiro, siguiendo la AS-15, bastante sinuosa y en obras en los últimos meses para mejorar su trazado. En la localidad de Ventanueva giramos a la izquierda por la AS-211 hasta Moal, donde arranca la pista forestal que lleva hasta Tablizas, en el corazón de Muniellos. Atención a las condiciones climatológicas del Puerto de Rañadoiro desde Noviembre a Abril.

Restaurantes:

En Gedrez, en un desvío a la derecha de la carretera que baja del Rañadoiro, se come muy bien en Casa Grabelón, cocina típica de la comarca a precios populares y postres caseros. En Posada de Rengos, un pequeño bar-restaurante llamado "La Artesana" ofrece comida tradicional y alojamiento en cuatro apartamentos rurales, muy recomendable y con una buena relación calidad-precio.

Alojamientos

La comarca de Muniellos y las Fuentes de Narcea tiene una variada oferta de turismo rural, que además es una de las baratas de Asturias. Las mejores opciones debemos buscarlas a las puertas de la reserva, en Moal, Ventanueva y Posada de de Rengos. En esta última localidad destaca Casa Mario, una preciosa construcción tradicional con un horreo enorme en la entrada; cuatro acogedoras habitaciones de pizarra, buenos desayunos caseros y el mejor trato posible.

Horarios de Visita

No hay monumentos a visitar en la ruta. La Reserva de Muniellos abre sus puertas de 9 de la mañana hasta 1 hora antes del atardecer, todos los días excepto el 25 de Diciembre y el 1 de Enero.

Cartografía:

La editorial Calecha dispone de un mapa de Muniellos y las Fuentes del Narcea, escala 1:50.000 que puede ser muy útil para tener una idea de las distancias, la situación de las diferentes aldeas y el recorrido descrito en esta ruta. Se vende en la Tienda Verde, y en otras tiendas de mapas especializados.

Compras:

La miel y los vinos de Cangas son los principales atractivos de la comarca, y se venden en casi cualquier tienda de alimentación.

Consejos Útiles:

El plazo de reserva para visitar Muniellos se abre el 15 de diciembre de cada año para el siguiente; si vamos a escoger un fin de semana de Mayo a Octubre, conviene hacer la reserva en esos mismos días, en la página habilitada por el Principado de Asturias. Gracias a Internet hoy se puede tramitar el permiso de forma fácil y sencilla, con la necesidad de confirmarlo de 23 a 15 días antes de la fecha reservada. Una vez en Muniellos, es muy importante llevar repelente de mosquitos, pues su concentración y actividad es muy notable, así como llevar abundante agua para una marcha de montaña. Evitad el ataque del bocadillo en el entorno de la laguna de la isla, o en la ribera de los arroyos, donde los insectos se vuelven bastante más molestos. Como en toda zona de montaña, hay que asegurarse de las condiciones climatológicas antes de comenzar nuestra ruta.

Información adicional

Algunas páginas web nos ofrecen información más detallada sobre los valores naturalísticos de Muniellos:

- Fuentes del Narcea

- Foro Meteored

 

Reserva Integral de Muniellos

"El paraiso perdido "
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Asturias es un inmenso arcón natural que esconde algunos de los tesoros más importantes de nuestro patrimonio, que siguen sorprendiendo incluso a los que podamos irla conociendo con cierta frecuencia.Hacia la fuente de Funculubrera Cada momento del año los paisajes ofrecen un matiz diferente y único, que los hace irreconocibles y de una belleza especialmente indescriptible para los habitantes de la meseta y el arco mediterráneo. Entre las olvidadas montañas del Occidente, a la sombra de los populares Picos de Europa, se ha conservado el mejor bosque atlántico de toda España, la mayor extensión de roble albar de la Península y una de las mayores de Europa. Muniellos es un recuerdo perdido del Paraíso Terrenal que se ha conservado de forma admirable desde que lo comprase el estado, allá por los años setenta, y que hoy se abre a las visitas de forma restringida como legado a las futuras generaciones. Ya en siglo XVI encontramos referencias a Muniellos, cuya madera fue utilizada para reparar las naves que regresaron de la Armada Invencible. En esta ruta, comprobaremos como esta masa forestal no se parece a otras que hayamos podido disfrutar en la Cornisa Cantábrica o los Pirineos. La diversidad vegetal y animal resulta espectacular, y no hace falta ser biólogo para darse cuenta de la riqueza de este espacio natural inigualable.

Perdido entre viejas montañas y valles de leyenda

Si Muniellos es la joya botánica de Asturias es gracias a su recóndita ubicación; aquí no llegan buenas carreteras, ni autovías de tres carriles por cada sentido. Quién venga a Muniellos debe tener paciencia y tiempo para disfrutar con el paisaje sin mirar el reloj. Bosque de FunculubreraDesde la meseta hay que superar el puerto de Cerrado y el de Rañadoiro para poder acceder a la entrada principal de Tablizas, invirtiéndose unas dos horas desde León; algo menos es el tiempo que podemos tardar viniendo desde Oviedo. Sin embargo, la popularidad creciente de este bosque tiene una limitación intrínseca mucho más evidente, su estricto régimen de visitas: solamente 20 personas al día pueden disfrutar de este valle, y ninguna de ellas podrá repetir en el mismo año. Probablemente es el lugar más inaccesible de toda la geografía nacional, lo cual no hace sino acrecentar la curiosidad del visitante: ¿Qué se esconde realmente en su interior? ¿Se justifica esa protección con los atractivos que podemos contemplar?

  Muniellos es ante todo naturaleza, pero además es montaña, y sería difícil que una persona que no le gustase alguna de las dos cosas pudiera apreciar realmente los valores de esta reserva. Aunque la presencia de osos, lobos y urogallos está más que acreditada, la dificultad para ver cualquiera de ellos es tan alta que nunca podríamos equipararlo con un parque zoológico. Además la extensión de la masa forestal es enorme, lo que provoca que la ruta principal hasta las lagunas de la cabecera de la Candanosa sea irremediablemente una marcha larga, de media o alta dificultad incluso (según el camino elegido). Por último, hay que advertir que no estamos ante un parque urbano o más o menos humanizado, y que salvo las sendas trazadas, nada hay aquí que delate la presencia del hombre. Aceptadas estas condiciones, ya estaríamos dispuestos para solicitar plaza y dirigirnos a la Casa del Guarda; a partir de las 9 de la mañana, aquí nos solicitarán el permiso que hemos reservado por Internet y nos darán algunas indicaciones básicas para la visita que nos serán muy útiles. En una bucólica pradera rodeada de kilómetros de bosque, esta construcción es la única presencia humana en varios kilómetros a la redonda; afortunadamente se ha buscado su perfecta integración en el paisaje.

 

Dos caminos, dos ecosistemas
La ausencia de caminos en el interior de la reserva reduce la visita a dos posibilidades. La más completa, un recorrido circular de 7 a 8 horas de travesía que nos permitirá conocerEcosistema del Robledal de ladera la parte alta del bosque, el robledal de ladera durante las primeras cinco horas. La segunda aprovecha al itinerario por el fondo del río Tablizas ascendiendo gradualmente hasta alcanzar la intersección con el camino anterior poco antes de llegar a la laguna de la isla. Ambas parten de la casa del Guarda, única salida de este valle boscoso que se cierra sobre sí mismo, a resguardo de las miradas inoportunas, escondiendo toda su riqueza.

Cualquiera que sea la opción escogida, es muy probable que podamos admirar la variadad y rica flora de la reserva; sin embargo, la fauna que hace famosa a Muniellos se muestra mucho más esquiva. No son pocos los que llegan a este bosque deseando encontrarse con alguno de los osos pardos o de los urogallos que aún caminan por estos montes, el espectáculo de poder revivir en vivo y en directo las imágenes que todos hemos podido disfrutar en los documentales de La 2 en nuestros televisores. Lamentablemente las altas expectativas que suelen depositarse en estos encuentros casi siempre acaban en fracaso; los animales conocen los lugares de paso frecuentados por los excursionistas y se ocultan con mucha frecuencia en las zonas de acceso más difícil y complicado. De todas formas, no es menos cierto que caminando en silencio y observando con paciencia, se tiene siempre la sensación de que en cualquier momento puede aparecer un enorme oso con sus oseznas, para que agotemos la batería de nuestra cámara fotográfica. Destacan entre los vertebrados, aunque no los podamos ver, la población de osos, urogallos, lobos, ciervos, rebecos, jabalies, gatos monteses, nutrias y corzos; las aves rapaces y los gasterópodos son especies muy abundantes y menos huidizas, aunque cobran más protagonismo al caer el sol. También las ardillas se dejan ver en copas y troncos, sobre todo a primera hora de la mañana, cuando bajan a por su desayuno diario en el sotobosque.

El primer recorrido propuesto es el más interesante porque nos dará una versión de conjunto de todo el parque, pero resulta especialmeMusgos y Setasnte duro durante las primeras dos horas y bastante más largo, por lo que se recomienda una capacidad física media para llevarlo a cabo. Se trata de disfrutar de una buena jornada de naturaleza, y no de sufrir innecesariamente; también hay que señalar que esta opción tiene una parte que puede hacerse algo monótona, una vez que hemos pasado la fuente de Fonculubrera, donde las vistas sobre el valle no cambian demasiado la perspectiva del paisaje. La senda parte 50 metros antes de llegar a la casa del guarda, en un giro a la izquierda que enseguida se interna en la profundidad del bosque y gana altura con varias curvas cerradas. Algunos paneles nos indican “Lagunas 10 kilómetros”, si bien creemos que esta medición es bastante optimista a nuestro juicio. La primera parte del camino, hasta la única fuente de todo el recorrido es de una subida constante y exigente, aunque el camino está bien marcado. La humedad es muy alta, y seguramente entraremos a sudar con cierta facilidad, aunque en esta zona el bosque es muy tupido y sombrío; en primavera y verano las márgenes del camino se llenan de fresas silvestres y de arándanos, mientras que en otoño es un auténtico hervidero de setas y hongos. Hay dos canchales que se superan con facilidad gracias a sendas cuerdas fijadas a la piedra, y que no representan ninguna dificultad (no hay desnivel, son simplemente de ayuda ante la falta de apoyos claros en el piso). Tras 90 o 100 minutos de subida llegamos a Fonculubrera, un pequeño caño del que mana agua intermitente (suele secarse en verano), y apenas 50 metros después aparece a unos 20 metros a la derecha de la senda el famoso “roblón”, un gigantesco ejemplar de roble albar que supera los 300 años de antigüedad y que cuenta con uno de los troncos más grandes que jamás hayamos visto.
  A partir de este punto el camino sigue subiendo pero con una pendiente mucho más moderada, adaptándose a las vaguadas y vallinas de la sierra del Connio. El bosque se abre poco a poco, dejándonos asombrosas vistas de Muniellos que ganan poco a poco espectacularidad hasta el lugar conocido como “sestu rapau”. Desde aquí avistaremos por vez primera el circo glaciar de la Candanosa, Laguna de la Isladonde se encuentran las lagunas de Muniellos, punto final de la ruta. El ancho camino con el que arrancábamos la marcha, se ha ido convirtiendo poco a poco en una vereda estrecha, en ocasiones cruzada por pedreras, en otras por árboles que han sido vencidos por la edad o por la acción de los elementos. No estaría de más solicitar a las autoridades que limpiaran de vez en cuando el sendero, pues siendo este el único camino de la reserva, en ocasiones se desdibuja demasiado. Afortunadamente no admite pérdida posible, pues no hay desvíos o intersecciones hasta llegar a las “tres cruces”, punto donde se encuentra con el camino que recorre el fondo del río. En este punto una señal nos indica que falta 1 kilómetro para llegar a la laguna de la isla, situada a unos 1300 metros de altura; la vereda asciende suavemente hasta alcanzar este reducto glaciar, completamente rodeado de vegetación de ribera y riscales inaccesibles. Aquí acaban los caminos de Muniellos, siendo muy difícil el acceso al resto de lagunas de la reserva que se encuentran por encima (la Grande, la Honda y la de la Peña). Para los amantes de la fotografía, se obtiene una buena perspectiva antes de llegar a la laguna, cruzando el río donde desagua y ascendiendo ligeramente por la ladera contraria; es el único modo de obtener una visión de conjunto de este espacio lacustre.

El bosque del río Tablizas
 No desmerece en absoluto el camino del río, si bien cuenta con la desventaja de efectuar el regreso por la misma senda que hemos utilizado en la subida. Para los que han optado por el primer recorrido, esta será nuestra opción para la bajada, que comienza con un ancho camino lleno de piedra suelta e importante desnivel, que se interna muy rápidamente en un bosque maduro de grandes ejemplares. Poco a poco el robledal se mezcla con otras especies, formando fantásticas combinaciones de colores en otoño que nos obligan a detenernos con frecuencia. Río MuniellosEn las zonas más umbrías aparecen abedules, que destacan por su corteza de color plata brillante, fresnos, y hayas de gran tamaño, mientras que en el sotobosque crecen todo tipo de flores, acebos, serbales de cazadores…. Poco a poco el pequeño arroyo va recibiendo aportaciones que le harán ganar en caudal y anchura, hasta convertirse en el río Muniellos que reporta sus aguas en el Nancea, ya fuera de la reserva. Nuestro camino va cruzando de orilla varias veces, a través de pintorescos puentes de madera que parecen integrarse en el entorno como si siempre hubiesen estado allí. Son lugares perfectos para el descanso, la siesta, la merienda o simplemente para la contemplación. La humedad de estos rincones, unida a la magia del agua, propicían postales idílicas del bosque atlántico llenas de musgos y líquenes; parece que en cualquier momento nos abordarár cualquier xana o un trasgu saltará de su escondrijo para sorprender al visitante. Esta es la parte más atractiva si realizamos nuestra visita a comienzos del otoño, cuando los colores delatan la enorme biodiversidad de especies que crecen al compas del río. Sin duda, aquí se respira Asturias en estado puro.

Poco a poco la pendiente disminuye y el camino se convierte en una pista forestal casi llana, que discurre paralela al río hasta desembocar en una pasarela de madera que ha sido levantada para permitir el acceso a Muniellos de las personas con movilidad reducida. Apenas 1 kilómetro de paseo, conPuente en Tablizas paneles explicativos y bancos, que sirve para que todo el mundo pueda tener el placer de conocer uno de los bosques más impresionantes de toda Europa, un reducto de vida salvaje que esperemos se pueda conservar para siempre. Para todos aquellos que no han tenido la fortuna de conseguir el permiso de visita al interior de la reserva, dos son las citas imprescindible. La primera de ella es conocer el nuevo centro de interpretación de Muniellos, situado a dos kilómetros de Moal carretera arriba, en Oballo; un ejemplo perfecto de como recrear en un interior artificial una atmósfera similar a las condiciones del bosque, y comprender los principales valores que lo justifican. Es un edificio integrado perfectamente en su entorno, al que se asoma a través de un mirador acristalado, y donde podremos obtener toda la información que deseemos, antes o despues de haber efectuado la visita. La segunda cita es subir, ya con el coche, hasta el puerto de Connio, donde cambiamos la vertiente del Narcea por la del Ibias, dando paso a una vertiente más seca y deforestada. La carretera AS-211, serpenteando entre el bosque nos lleva hasta los 1315 metros de una pradera despejada ya en terrenos de la Reserva integral; por desgracia, queda prohibido emprender aventuras senderistas también por estos montes sin el correspondiente permiso, pero al menos abremos disfrutado al volante en una los espacios naturales más auténticos y salvajes que hayamos tenido el placer de contemplar en "Rutas y Leyendas".

Alfredo Orte Sánchez

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