Barcelona
2 días

 

 

Información Práctica

Tipo de Ruta:

Naturaleza, pueblos pintorescos y patrimonio artístico

Duración de la ruta:

Desde Barcelona se puede hacer en un día, aunque sería recomendable dedicar un fin de semana. Desde Madrid es imprescindible dedicar más de cuatro días.

Como llegar:

Por la AP-7 desde Barcelona en dirección hacia Girona, nos desviamos en Sant Celoni y tomamos la comarcal que se adentra en el Parque.

Restaurantes:

Podemos comer en cualquiera de los pueblos del Parque Natural, pero es recomendable hacerlo en el núcleo de Montseny. Can Barrina, De la Costa y San Bernat son los restaurantes más recomendables de la villa. En Vic es muy recomendable el restaurante El Merlot, donde se puede comer tablas de embutido y de quesos "al peso", así como butifarras y carnes a la brasa; un consejo, no deje de probar la ensalada de la señora si le gustan los berberechos. La zona del  Montseny es muy visitada por los catalanes en época de castañas, son muchas las familias que pasan el día buscandolas y luego van a comer a los restaurantes de la zona. En el pueblo de San Fores Guixa, se come muy bien en el restaurante Els Vinyals. Tel. 938851043, una masia habilitada como restaurante. También se puede ir a Tavérnoles, al restaurante Fusimanya. Tel. 938122188. Si se va en grupos tiene mucha cabida.

 

Horarios visitas:

Oficina de turismo (93 886 20 91). Catedral de Vic, 10 a 13 y de 16 a 19 (todos los días). Museo Episcopal, Martes a viernes de 10 a 13 y 15 a 18 (de octubre a marzo) y de 10 a 19 (de abril a septiembre). Sábado de 10 a 19. Domingo y festivos, de 10 a 14. Lunes cerrado.

Cartografía:

Es recomendable adquirir un mapa de la zona de la editorial Alpina a gran escala.

Compras

Es típico comprar la Llonganisa de Vic, y preferible entrar en una carnicería en la que veamos mucha gente y del pueblo, seguro que acertamos con la compra. Algunas más céntricas están pendientes del "pixa pins" (como llaman a los de Barcelona) y suelen vender embutidos Tarradellas como caseros.

Consejos Útiles:

La carretera comarcal que circula por el interior del parque es tremendamente serpenteante. Es necesario circular con precaución e informarse antes del tiempo, puesto que nos podemos encontrar con nieve según la época del año. Si vamos a caminar durante muchas horas, conviene llevar calzado adecuado, agua suficiente y alimentos salados para no recuperar fuerzas. En Vic el mejor día para visitarlo es el sábado por la mañana, en la plaza Mayor se monta el mercado semanal y guarda aún mucho sabor tracional con los puestos de animales y las verduras de los pageses de la zona. Congrega a mucha gente de los alrededores y es buen momento para contemplar a lo "vigatans".

 

 

 

 

Parque natural del Montseny y la Plana de Vic

"En el dominio de las hadas"

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Imaginaos por un instante caminando sobre un multicolor manto de hojas que amortiguan nuestros pasos, rodeados por hayas y robles cuyas altivas ramas entretejen un laberinto que se Hayedo Montsenyhiergue cual bóveda vegetal cuidadosamente elaborada, acompañados por el rumor del agua cristalina que desciende alegre y pura ladera abajo y abriéndonos paso entre la bruma que difumina los contornos de nuestro más inmediato horizonte. Esta bucólica escena, de la que pareciera que en cualquier momento un hada o cualquier otro ser del bosque pudiera salir a nuestro encuentro, no es otra que la que nos ofrece una agradable caminata por el hayedo de Santa Fé, en el Parque Natural del Montseny, Barcelona.


Montseny: paraíso de senderistas
La variedad es la nota predominante de este parque. En él podemos disfrutar de los tres dominios biogeográficos de la Europa Occidental, combinados con núcleos rurales tan pintorescos como el de Montseny, donde podemos disfrutar de extraordinarios embutidos catalanes como la butifarra. El sector bajo, hasta los 900 metros, está dominado por la encina y el alcornoque, aunque nos encontramos también con grandes masas de pinos fruto de la repoblación. Si seguimos ganando altura llegamos al reinado del roble melojo y del castaño que dan su paso al sector eurosiberiano, que llega hasta los 1600 metros, donde aparecen los hayedos y robledales, salpicados en los valles de Santa Fé y Matagalls por abetos, que forman un interesante bosque mixto con las especies anteriores. Finalmente, en las partes más altas, el dominio boreoalpino, presenta un paisaje de matorrales y pastos de alta montaña. Es este último el sector más solitario y salvaje del parque, el Turó de l’Home y les Agudes.

Tras salir de Barcelona en dirección a Girona por la AP-7, tomamos el desvío que sale hacia Sant Celoni, desde donde cogemos la comarcal que se adentra en el Parque, por cierto, hemos de circular con precaución porque se trata de una carretera de montaña con continuas curvas y pendientes. Contagiémonos, por tanto, del paisaje y olvidemos las prisas.
Vamos a proponer cinco rutas por los diferentes paisajes de la zona, lo más recomendable es elegir una de ellas para no cargar demasiado el día, ya que para la tarde os sugerimos una visita cultural. La primera ruta es la del “Sot” de l’Infern. El recorrido se inicia en el camping de Fontmartina, en cuya entrada encontramos un sendero que se pierde en un encinar cercano y continúa hasta cruzar las aguas del “Sot” de l’Infern. El camino nos lleva hasta el Pla de la Pomera, donde podemos visitar una cabaña de carboneros muy bien reconstruida. Desde este punto se abandona la pista para tomar una senda que se dirige hacia la derecha y llega, marcando un amplio giro, hasta el “Sot” de l’Infern. Aquí enlazamos con el camino de vuelta al camping, punto de partida de este itinerario, durante el cual podemos observar un bosque de castaños cultivados como perchado para aprovechar sus retoños con el fin de elaborar duelas y aros para los toneles, una actividad cada vez más olvidada en la zona. El recorrido se completa en unas dos horas.
La segunda ruta nos lleva del collado de Sant Marçal a Matagalls. Desde Viladrau, localidad famosa por sus aguas, ascendemoTuro de l´homes hasta el collado, que une Matagalls con el Turó de l’Home. En este collado se encuentra una iglesia románica que le da nombre. Nos adentramos por un camino bien marcado y de fuerte pendiente que nos lleva a través de un hayedo hasta el Pla del Parany, donde el paso se hace más cómodo. Ascendemos posteriormente al collado Pregon, donde encontramos un recordatorio a Pau Casals, famoso músico catalán. Desde aquí ascendemos al collado de l’Home Mort para encaminar nuestros pasos hacia el Matagalls, fácilmente reconocible porque está coronado por una cruz. El recorrido supone unas cuatro horas de ascenso y tres de descenso, por lo que hemos de estar en forma si queremos afrontarlo. Otra opción es recorrer una parte del hayedo y volvernos desde el Pla del Parany.
La tercera ruta nos conduce desde la Fuente de Passavets al Turó de l’Home. Es la ruta más recomendable si queremos ascender al punto más alto del parque, 1706 metros. Eso sí, hemos de preparar nuestras piernas porque el recorrido, como no podía ser de otra manera, es exigente. El itinerario atraviesa un hermoso abetal y luego se adentra en un hayedo que nos lleva hasta el pozo de hielo del Compte. Seguimos nuestro camino hasta el alto de Rocs Cremats, desde donde tomamos una carretera asfaltada que sube al Turó de l’Home. La altura nos permitirá disfrutar de extraordinarias vistas, desde el aserrado perfil de Montserrat hasta la mismísima línea de costa y, si tenemos suerte, podemos disfrutar de un espectacular mar de nube, frecuente en la zona. En el recorrido invertiremos dos horas de ida y una de vuelta.
La cuarta ruta es el llano de la Calma al que accedemos desde el aparcamiento del Call Formic. Allí tomamos una pista marcada con señales rojas y blancas (GR-5) que nos lleva hasta el Pla de l’Ase Mort. Después se llega a los collados de Puigventós y Terrús, desde donde se obtiene una buena panorámica del llano de la Calma, el espacio más abierto del Montseny. La pista Vista a Montserratcontinúa hasta las ruinas de El Café, desde donde hemos de emprender el regreso. En total invertiremos 2 horas.
La última ruta nos adentra en el hayedo de Santa Fé. Llegamos en coche hasta una de las zonas habilitadas para aparcamiento antes de llegar a Fogars de Montclús. Es recomendable pasar un par de kioscos cercanos al embalse para huir de la multitud. El sendero discurre paralelo a un riachuelo que nos ofrece pequeños saltos de agua de una gran belleza. Se trata de una ruta muy sencilla, que se puede hacer en familia, porque el sendero tiene muy poca pendiente y permite adentrarse en el bosque hasta donde nos plazca.


La plana de Vic
Conviene que la ruta que elijamos nos lleve hacia el norte del parque, hacia las poblaciones de El Brull, Viladrau, Seva o Mas Vidal, ya que desde allí podemos acercanos al núcleo urbano de Vic. Fundada por los Iberos (Ausa), durante la dominación romana (Ausona) desempeñó un papel fundamental, aun hoy se conserva Cripta Vicun templo de época romana reconstruido totalmente. El conde Wifredo la libera del poder sarraceno y la bautiza como Vicus Ausonne (de ahí Vic), se constituye en capital de un condado y se restaura la diócesis, que pronto adquiere una extensa jurisdicción eclesiástica.
La ciudad reflejó un doble poder: religioso, concentrado junto a la catedral en la parte baja y civil, en la parte alta, junto al castillo. Su pasado esplendor todavía puede apreciarse en la parte baja, en torno a la catedral, donde podemos disfrutar de un magnífico puente medieval, angostas callejuelas, un lienzo de muralla y un espléndido museo espiscopal.
En 1038 el obispo Oliba consagra una catedral de planta románica con tres ábsides, tres naves y un crucero. En 1064 es concluida con la terminación del campanario, que se conserva aún hoy con alguna modificación posterior. El templo fue derribado en el siglo XVIII para construir el neoclásico que se conserva actualmente. Nos encontramos pues ante un templo ecléctico, donde podemos disfrutar de frescos del siglo XX, de José María Sert, junto a una extraordinaria cripta románica y un magnífico retablo de marmol policromado del siglo XIV.
Próximo a la catedral se encuentra el museo espicopal, en la Plaza del Obispo Oliba, que alberga extraordinarias obras del románico catalán. Allí podemos encontrar el Cristo del Descendimiento de Erill-la-Vall, el Antipendio de Sant Sadurní de Rogers, el Antipendio de Espinelves, pequeñas piezas románicas (arquetas, incensarios, lipsanotecas, báculos, herramientas o esmaltes) y hasta tejidos y bordados de la época.
El viajero puede entretenerse en callejear por el casco antiguo de Vic, repleto de sorpresas, hasta dar con otro de sus elementos característicos, su pintoresca Plaza Mayor. De enormes dimensiones, refleja el eclecticismo que caracteriza a toda la ciudad. Un aire medieval se mezcla con edificios modernistas para conformar un perfil característico que nos invita a sentarnos en alguno de los restaurantes de sus soportales para disfrutar de un momento de merecido reposo tras nuestra larga ruta.

Mario Agudo Villanueva

 


 

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